jueves, 18 de febrero de 2010

Raúl Barón Biza, Todo estaba Sucio

Raúl Barón Biza, espíritu indómito

Escritor y político argentino de la Unión Cívica Radical, Raúl Barón Biza (1899-1964) fue el hijo de un terrateniente multimillonario de Córdoba y desde su juventud incursionó en política tomando una posición inusual en las clases acomodadas. Se abocó a la literatura y a los negocios, introdujo el cultivo del olivo y organizó la explotación de minas en el noroeste del país.
De vacaciones en Italia, conoció en Venecia a la actriz austríaca Myriam Stefford, con quien contrajo matrimonio en 1930. La pareja se afincó en Argentina y alternaba su residencia porteña con la estancia "Los Cerrillos" de Alta Gracia, Córdoba. Entre las peculiaridades del alocado tren de vida estaba la afición de Stefford a la aviación y adquirieron un monomotor con la intención de recorrer con él el país. Myriam Stefford fue una de las primeras mujeres piloto de Argentina. Poco antes del primer aniversario de la boda, Myriam participaba de un raid aéreo cuando se precipitó a tierra, en la provincia de San Juan.

Raúl Barón Biza y Myriam Stefford

La prensa sensacionalista afirmaba que el accidente había sido provocado por el esposo; pero él le dedicó un colosal monumento en su memoria, erigido en el campo familiar. Se trata de un obelisco de 82 metros de altura en cuya base hay una cripta abovedada donde descansan los restos de Myriam Stefford y lleva la inscripción: "Viajero, rinde homenaje con tu silencio a la mujer que, en su audacia, quiso llegar hasta las águilas".
Otra leyenda sobre la misma base que cubre los restos de la aviadora dice: "La maldición caerá sobre quien ose profanar esta tumba". Se asegura que Barón Biza junto con los restos de su mujer hizo enterrar todas sus joyas, entre otras el famoso diamante Cruz del Sur.

Obelisco en Homenaje a Myriam Stefford

Mientras tanto, la situación política de Barón Biza peligraba; había apoyado a José Félix Uriburu, cuando éste derrocó a Hipólito Yrigoyen pese a su antigua simpatía por el político radical, pero poco después comenzó a combatir al régimen de la Década Infame. La publicación de un periódico opositor lo llevó a la persecución y al exilio en Uruguay, pero tampoco allí pudo actuar libremente. La convocatoria de una huelga de protesta contra los gobiernos argentino, uruguayo y brasileño lo llevó a prisión en el país transplatino. Esta gesta se ve reflejada en su libro Por qué me hice Revolucionario (1932) publicado en Uruguay. Una segunda edición saldría en Argentina un año después con varios párrafos censurados. Es en la cárcel cuando finaliza los trámites de publicación de la más célebre y controvertida de sus obras: El Derecho de Matar, una novela pornográfico - filosófica. El libro estaba revestido en plata y en su portada aparecían una calavera y una guadaña ensangrentada.
Barón Biza hizo enviar uno de los ejemplares al Vaticano mofándose del Papa con estas palabras: "para que tus porteros lo dejen pasar, para poder atraer tu atención, para que él sea una nota relevante de brillo en el salón entristecido de tu biblioteca oscura; he revestido de plata su portada".
El Derecho de Matar cuenta la historia de Jorge Morganti, su hermana Irma y su amante Cleo. El relato es intencionalmente desparejo. Es una narración sesgada por reflexiones filosófico - morales que oscilan entre el erotismo tradicional y la aguda sensibilidad de Barón Biza. Pese a no ser su mejor trabajo, El Derecho de Matar se convirtió en su libro más famoso y en la "obra maldita" por excelencia de las letras latinoamericanas. Sin embargo, el gobierno de Agustín Pedro Justo confiscó en la imprenta la tirada completa de cinco mil ejemplares e inició contra Barón Biza un proceso por obscenidad. Logró una absolución, aunque permanecería en la cárcel por razones políticas.

Dandy, disfrutando un momento

No había sido liberado aún cuando, enterado de la muerte de Yrigoyen, alquiló un tren al que vistió de luto para transportar desde Córdoba a los radicales que deseasen participar del cortejo fúnebre.
Posteriormente, publicó una segunda versión de El Derecho de Matar en edición rústica ya que deseaba que la obra fuera accesible para el bolsillo de los obreros.
Poco después de su liberación, comenzó una relación romántica con Rosa Clotilde Sabattini, 20 años menor que él, hija de su estrecho amigo el prestigioso médico y líder radical Amadeo Sabattini.
En 1935 contrajo matrimonio en secreto con ella, que tenía 17 años, lo que marcó la ruptura de la amistad con su padre. El matrimonio abandonó la Argentina para que la joven siguiera sus estudios en Suiza y otros países europeos; más tarde Clotilde sería una importante figura en el desarrollo de la pedagogía argentina.
En 1940, regresaron al país, pero la persecución política del gobierno peronista los llevó a exiliarse nuevamente en Montevideo. Allí nacerían sus hijos Carlos, Jorge y María Cristina. Regresaron a Argentina a finales de esa década. En 1950, las desavenencias en la pareja habían llegado a tal extremo que Alberto Sabattini, hermano de la esposa, se batió a duelo con Barón Biza, resultando ambos heridos de bala. En el interín, la principal ocupación de Barón Biza había sido la literatura, publicando en 1942 Punto Final, la más cruda de sus obras que le valió un nuevo proceso por obscenidad.
En Punto Final se combinan de manera magistral nihilismo, erotismo y refinada ironía. Es su trabajo más explícito desde lo sexual pero no está exento de un caudal poético elegante y que lo diferenciaba claramente de la literatura prohibida. Un crítico de la época, escandalizado por el crudo estilo de Raúl, refirió: "Es el fruto de un cerebro enfermo en donde se dan cita cuanto de más infame, cínico, canalla y blasfemo pueda escribir la más envilecida de las plumas. Sólo hay una definición para el autor y su producto literario: se trata de la obra de un degenerado, en el más amplio sentido de la palabra".

Aunque mayor, todavía son tiempos turbulentos...

En 1953 su matrimonio se rompió definitivamente, y Clotilde se trasladó a Montevideo.
Cuando Arturo Frondizi alcanzó la presidencia la llamó para encabezar el Consejo Nacional de Educación y ofreció a Barón Biza un puesto diplomático en Hungría.
A finales de 1963 publica el que probablemente sea el punto más alto de su genialidad literaria, el excepcional Todo Estaba Sucio. Se trata de un libro más pesimista que los anteriores, en el que se alternan párrafos de un brutal antisemitismo con oscuras reflexiones sobre el destino de la humanidad. Su hijo Jorge (también escritor) definió la obra como "un torrente de resentimiento absoluto".
En 1964, Clotilde Sabattini había fijado una visita con sus abogados para dar fin a los trámites de separación legal. En el curso de una discusión, a poco de recibirlos, Barón Biza ofrece whisky a los letrados y a su mujer, a quien repentinamente arrojó ácido clorhídrico en el rostro, lo que le provocó gravísimas quemaduras. La mujer lanzó un grito desgarrador y se llevó las manos desesperadamente a la cara. Raul Barón Biza huyó del lugar mientras los abogados trasladaban a la mujer al Instituto del Quemado, donde fue operada en la cara, el pecho y las manos.
Tras la denuncia, la policía allanó la residencia de Barón Biza; se aproximaban al tétrico espectáculo final, en el dormitorio hallaron el cadáver de Raúl, que se había disparado en la sien. Hoy su cuerpo reposa debajo de un gran olivo, a pocos metros del obelisco que erigiera en honor de su amada Myriam Stefford y legó a la Municipalidad de Lomas de Zamora una fastuosa propiedad que poseía en la zona, el hoy llamado Parque Barón.
La pobre desdichada Clotilde Sabattini fue sometida con el tiempo a múltiples intervenciones quirúrgicas pero no pudo reparar el daño producido por el ácido. Su vida se transformó en un tormento físico y psicológico y en 1978, luego de terminar un importante informe sobre la situación laboral de la mujer en la Argentina para la UNESCO, se suicidó arrojándose por la ventana de su departamento de Buenos Aires. Marcados por la tragedia, su hija María Cristina y su hijo Jorge también decidieron terminar con sus vidas en años posteriores.

Obras de Raúl Barón Biza

Del ensueño (1917)
Alma y carne de mujer (1923)
Risas, lágrimas y sedas (1924)
Por qué me hice revolucionario (1932)
El derecho de matar (1933 - 1935)
Punto final (1942)
La gran mentira (1959)
Todo estaba sucio (1963)

Su producción literaria fue muy extensa, pero lamentablemente hoy sus obras se buscarán en vano, jamás fueron reeditadas y su obra ha desaparecido material y culturalmente.

7 comentarios:

Werner dijo...

interresanter Mann, aber ich bin froh, das mein Leben normal verläuft.


Viele Grüße Werner

Alejandro dijo...

Un hombre controvertido que sumio en la desgracia a toda su familia.

AGUSTIN dijo...

qué personaje!
me cree ud. si le digo que JAMÁS había oído hablar de él?
no será posible encontrar alguno de sus libros en algún lado?

AGUSTIN dijo...

Corrijo mi comentario anterior. Encontré en Taringa y en la Wikipedia, tres o cuatro de las obras del autor, así que debo aprender a que, antes de preguntar, investigar un poquito!
Gracias, Caro!

Anónimo dijo...

Esta historia es atrapante, yo me comunique hace algun tiempo atras con Gabriel Waisberg y Federico Minolfi, son los historiadores de Baron Biza. Se los recomiendo.

AMIGOS DE BARON BIZA dijo...

Hola Carolina, gracias por hablar de Barón Biza en tu blog!

De a poco, gracias a todos, le vamos ganando al silencio que quieren arrojar sobre la obra de este excelente escritor.

En otras palabras: gracias por ayudarnos a pelearle al olvido.

Si necesitás material sobre él, o estás interesada en sus obras, escribime.

Federico Alejandro Minolfi
fedeminolfi@hotmail.com
www.baronbiza.blogspot.com

Federico Rodriguez dijo...

quisiera conseguir TODO ESTABA SUCIO si alguien me puede indicar como conseguirlo lo agradeceria mucho
cordiales saludos