jueves, 17 de junio de 2010

El Chicle, la Golosina que hace Plop!

La goma de mascar deriva del hicozapote, un árbol tropical que existe en México y Guatemala. Se obtiene haciéndole incisiones al tronco y a su fruto y de ahí sale una resina negra, lechosa, pegajosa y sin sabor.
Los aztecas lo consumían mucho antes del descubrimiento de América; a este látex lo llamaban tzictli y el masticarlo estaba muy mal visto porque lo usaban las prostitutas y se decía que adquirir tan nefasto hábito hacía a la mujer vaga, perezosa e inútil; con esta imagen tan negativa los españoles rechazaron su uso.
Los indios iroqueses norteamericanos, por su parte, conocían un árbol parecido al abeto, la picea, que es muy común en el Noreste del continente y los indios lo masticaban para quitarse el hambre.
A los norteamericanos les gustó esta práctica de mascar pero la resina de la picea era bastante dura. En una ocasión, el general Antonio López de Santa Anna, gran aficionado al hábito de mascar chicle, escapó de México, exiliándose en Staten Island, allí conoció a Thomas Adams, inventor.
Al señor Adams le llamó la atención el hábito de Santa Anna y tanto se interesó en esta goma que se le ocurrió una idea: fabricar caucho sintético.

 

En 1917 Harvey Firestone dió las gracias a Sudamérica por donar a la Humanidad "el producto de utilidad práctica más importante del mundo".
Adams, por su parte, fracasó con la fabricación del caucho pero se le ocurrió fabricar pastillas de chicle.
En 1871, las puso en venta a muy bajo precio, el éxito fue tan grande que pronto surgió la competencia que le agregó aditivos como la menta. Pero Adams no se amilanó, llenó el Metro de Nueva York con máquinas expendedoras y nuevas variedades.
De modo que -si bien al principio se lo veía como un hábito vulgar y molesto- ya hacia 1930 había superado todas las trabas morales y se terminó de expandir durante la Segunda Guerra Mundial con el despliegue militar de los Estados Unidos, haciéndolo conocido y popular en todo el mundo.

9 comentarios:

anamorgana dijo...

Hola Carolina, no sabía nada del chicle, ni idea.
Gracias por este estupendo post y tanta información.
Besos

patricia dijo...

este señor Adams, sí que entendió a la perfección el concepto de paradigma, un revolución total!
qué buena entrada!
un abrazo fuerte.

Jacson Faller dijo...

Carolina, yo, como 'anamorgana', tampoco sabía del chicle... y, todavia pensaba que era hecho de "piel" de vaca - qué cosa! (jejeje, una bromita)... Bueno, muy curioso post... me gustó mucho. Abrazo!!! (Perdona una vez más por mi Portuñol...)

Cuarentañera dijo...

Yo com los otros ni idea!, pero es interesante saber de donde viene aquello que metemos en la boca tan amenudo
Besos wuapa!

Daniel dijo...

Según parece, en América se mascaba chicle, tabaco y coca desde hace siglos y en diferentes regiones.

¿Angustia oral, tal vez?

Cito: "La angustia oral es la necesidad de comer en respuesta a sensaciones que nada tienen que ver con el hambre. Algunas de estas sensaciones son el aburrimiento, soledad, desesperanza, resentimiento…"

Ergo: venimos mal desde hace muuuucho!

La loca de Mierda dijo...

ja mira vos caro, hoy me enseñaste la historia de una de mis golosinas preferidas...

BEsotes!

ILUSION dijo...

Hola Carolina,,,,muy importante conocer esta información que compartes,,,gracias amiga,,,Besitos,,
Buen fin de semana...

luther blues dijo...

Que buena info blondie con lo del chicle y es verdad que a veces engañan el hambre mas si estas en el laburo y todavia falta un rato para comer jeje ,por eso nunca me faltan las cajitas Adams y los Parisiennes "grandes timadores"
Un abrazo y buen fin de semana amiga
Cuidate

Felicidad Batista dijo...

Carol, gracias por redireccionarme a este rincón tan dulce y tan lleno de recuerdos de la infancia y las diferentes formas y sabores del chicle.
Aunque lo más interesante es el buen trabajo que has hecho para documentarnos sobre algo tan cotidiano y tan cercano a nuestras vidas como la goma de mascar. Su origen, su comercialización y distribución desde América hacia todo el mundo. Me ha encantado.
Un placer Carol
Abrazos