lunes, 14 de marzo de 2011

Landrú, un Asesino Encantador

Henri Désiré Landrú 
(1869-1922)

A pesar de su simpático apellido, Landrú fue un temible asesino serial francés, también conocido como el "Barba Azul de Gambais".
Cuenta la leyenda que llegó a matar a unas 300 mujeres y el modo era siempre el mismo, las seducía, les sacaba dinero, las mataba, las descuartizaba y las quemaba en el horno de su casa de campo. Pero repasemos un poco su increíble historia.
Landrú nació en una familia muy modesta, su padre era fogonero y su madre costurera y aunque era un buen estudiante, con el tiempo su ambición lo fue haciendo sentir cada vez más incómodo con su situación económica y social; para colmo a los 20 años fue forzado a casarse con su prima hermana Marie Reny porque ella estaba embarazada y con la que después tuvo tres hijos más.
Landrú empezó a trabajar como vigilador de garages, sin embargo, cada vez se le hacía más difícil imaginar su vida eternamente en ese puesto o haciendo trabajos temporarios porque él pretendía prosperar. Y es así como empieza con pequeñas estafas que lo llevan a la cárcel en tres oportunidades.
Su padre, terriblemente avergonzado, desilusionado y deprimido, se ahorcó. Pero este horrible drama no impactó demasiado en Landrú, por el contrario, en la cárcel empezó a pensar técnicas más sofisticadas para estafar.
Y una tarde de 1909 comenzó todo: Landrú acude a un aviso que publicó en el diario Madame Izoret, viuda y ofreciendo su patrimonio a cambio de compañía masculina, con falsas promesas nuestro galán se queda con 20.000 francos; Madame Izoret lo denuncia y va nuevamente preso, detenido, Landrú reflexiona que en realidad debería matarlas para que no lo molesten más. 
En 1914, con escasez de pruebas y con el revuelo de la declaración de la Gran Guerra se escapa. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, diariamente se producían muchas bajas y aumentaba el número de viudas desconsoladas, un momento perfecto para el ambicioso impostor.
Ya con una idea más acabada de cómo debía actuar, publica en Le Journal: "Viudo, dos hijos, cuarenta y tres años, solvente, afectuoso, serio y en ascenso social desea conocer a viuda con deseos matrimoniales". Éxito total, cientos de mujeres contestaron su aviso.
Entonces fabricó una lista con los nombres de las posibles víctimas en una libreta con tapas negras; a aquellas mujeres que no tenían nada les ponía las iniciales S.F. (Sin Fortuna) pero a las que podía sacarles algo las clasificaba cuidadosamente y les respondía para obtener más información.
Una vez concertada la cita, Landrú se presentaba como el perfecto caballero, siempre pulcramente vestido, con modales refinados y encantadoramente gentil seducía a las pobres mujeres vulnerables.
Para que todo pareciera real alquiló un departamento en el pintoresco barrio de Vernouillet, se hacía llamar Raymond Diard y decía que era Inspector de Correos. Así engatuzó a Jeanne Cuchet, quien tenía un hijo de 17 años, cuando empezaron a sospechar de su promesa de matrimonio, madre e hijo desaparecieron para siempre.
Es que nuestro encantador -pero temperamental- caballero los descuartizó y los incineró.
Ya más práctico y con mayor experiencia, alquiló una casa de campo y allí empezaron a llegar las jóvenes creyendo tocar el cielo con las manos junto a tan exquisito amante, tal el caso de Madame Laborde-Line; esta vez Landrú se hizo pasar por Dupont, empleado del servicio secreto, a ella le quitó todos sus ahorros y la quemó en la casa parisina.
Landrú empezaba a disfrutar de su nueva fortuna tranquilo porque no dejaba ningún rastro aunque se sentía un poco molesto porque tenía que darle explicaciones al casero y a su mujer que le llamaban la atención tantas idas y venidas, entonces lo pensó mejor y se alquiló una casona en la localidad de Gambais, a la que llamó "Ermitage", por supuesto: con un gran horno.
Siempre siguiendo su personal método, cambiaba de nombre y de ocupación mientras ilusionaba a las incautas viudas quienes -locas de amor- le entregaban su dinero para hacer "inversiones".
Una vez que le cedían todo las incineraba y volvía a su casa colmado de regalos; su esposa e hijos lo adoraban. Pero, siempre hay un pero, cuando termina la guerra, la suerte del gran simulador comienza a desvanecerse. Los familiares empiezan a buscar a sus parientes desaparecidos, tal el caso de Madame Collomb, que envió una carta al alcalde de Gambais, solicitando cualquier tipo de información sobre su pariente, a la que se había visto en ese pueblo en compañía de un tal Dupont.
También la hermana de Madame Buisson acudió a la policía cuando se cruzó con el "pretendiente" de su hermana desaparecida comprando obras de arte en una tienda de Rue Rivoli. La policía interrogó al comerciante y encontró que Désiré, había dejado su tarjeta "Lucien Guillet, 76, Rue Rochechouart". Ya pisándole los talones, allí se dirigieron para detener al asesino cuando estaba en compañía de su nueva "amante", la actriz Fernande Segret.
Una vez en la Prefectura se pudo conocer la auténtica identidad del asesino gracias a una agenda. En ella, también se pudieron encontrar once nombres, cuatro de ellos coincidían con desapariciones ya constatadas y donde también tenía meticulosamente anotados los precios de los boletos de ferrocarril de París a Gambais.
Los gendarmes fueron a Gambais, revisaron todo y allí pudieron encontrar 295 huesos humanos semicarbonizados, un kilo y medio de cenizas y 47 piezas dentales de oro que Landrú guardaba en un cajón. Poco después, se pudo confirmar que el psicópata había vendido ropas, muebles y efectos personales de sus víctimas.
El juicio de Landrú duró unos dos años y fue uno de los más sonados de París pero aunque reconoció haberlas engañado, jamás confesó los asesinatos.
Aunque parezca increíble, en la cárcel le llegaban muchas propuestas de matrimonio de admiradoras. Al final, el 30 de noviembre de 1921 sólo fue condenado por once asesinatos probados, aunque la policía calculó que asesinó entre 117 y 300 mujeres. Él sólo dijo: "En fin, no es la primera vez que condenan a un inocente".
El 25 de febrero de 1922, Landrú fue guillotinado en la cárcel de Versalles. En 1963, se descubrió por casualidad una carta de su puño y letra en la que reconocía ser el autor de los crímenes.

Landrú es detenido

20 comentarios:

FULL COLLECTIONS dijo...

Que historia tiene este asesino... te digo la cara que tiene da miedo por la mirada fría y rara.
Increíble como mataba a esas pobres mujeres que espanto.

Excelente post amiga!!
Besos!

40añera dijo...

pero chica de donde sacas a tales elementos?, Menuda historia muy interesante como siempre un placer venir a verte y leerte
Un besote y feliz semana

Phausca dijo...

fuertísimo! es impactante hasta dónde puede llegar la mente macabra y enferma de un ser humano!

qué miedazo!

un beso grande, Carolina querida!

luther blues dijo...

Llama la atencion como muto Landru con el tiempo ,de estafador a asesino serial hay una gran distancia .
Una verdadera bestia
Brillante entrada blondie y que empiezes bien la semana
Un abrazo

Típico Hombre de Mal Morir dijo...

Para hacer una pelicula de esta historia! terrorrifico! y aunque parezca raro siempre es fascinante saber la vida de los asesinos seriales, que extraña manera de pensar y actuar! Como siempre sorprendiendome con estas historias Carolina! Saludos!

FULL COLLECTIONS dijo...

Si lo vi cuando lo leí es tremendo eso de que las metió adentro del horno que H d P... Hannibal al lado de este monstruo es light ja!

Besossss!!

martinealison dijo...

Ah ce Landru!!! C'est fou, lorsque j'étais petite fille, l'épicier de la rue avait une barbe comme lui et tout le monde l'appelait Landru!!!
Comme on m'avait raconté son histoire, je ne voulais jamais aller dans son magasin!!!
Aujourd'hui encore, on a tendance à faire cette comparaison à Landru dès qu'une personne a ses airs!
Gros bisous et je ne vous souhaite pas de le rencontrer!!!

Carlos Alberto Arellano dijo...

Las razones de por qué Landrú se convirtió en asesino deben buscarse en el ambiente hogareño en el que creció, en el círculo familiar en el que se desarrolló. Es ahí donde se forman los futuros asesinos. Eso ha sido ampliamente estudiado por los criminólogos. En esta entrada leemos que el padre de Landrú era fogonero y su madre costurera. Y que el padre, profundamente deprimido, se quitó la vida. Me pregunto si hay por ahí más información sobre cómo fue la infancia y la adolescencia de Landrú.

Caro Pé dijo...

Wau :( tremendo pibe este, jaja, me rio de que pongo emoticón.y también de que le digo "pibe"
Beso Caro!

Caro Pé dijo...

escalofrianteeeeeeeee

Luján Fraix dijo...

HOLA CARO
QUE HISTORIA, AUNQUE HAY ALGUNAS SIMILARES, PERO ESTA ES TERRIBLE.
ERA MACABRO ESE PERSONAJE, TAL VEZ ARRASTRABA PROBLEMAS PSICOLÓGICOS DESDE LA NIÑEZ.
COMO SE EXPLICA???
QUE HORROR!!!

BESITOS
NO CONOCÍA LOS HECHOS

Daniel dijo...

Ja!

Yo entré pensando que el post era sobre el humorista!

Besos

Humberto Dib dijo...

Muy interesante, Carolina, me sorprendió la vida de este hombre.
Te dejo un beso.
Humberto.

palavrasdeumnovomundo dijo...

Nossa que história!!!
Passei para acompanhá-la e deixar abraço e beijos. Rosa

Carlos Alberto Arellano dijo...

El famoso criminólogo estadounidense Sheldon Glueck y su esposa Eleanor, en la Universidad de Harvard en Cambridge, decidieron comprobar en 1925 si en los antecedentes familiares de 500 delincuentes que cumplían condena, existían rasgos comunes que fueran más allá de lo que podría ser una mera coincidencia circunstancial. ¡Y los encontraron en las relaciones hogareñas! Del estudio del ambiente familiar de aquellos jóvenes convertidos en delincuentes se deducía:

El 72,5 por ciento de ellos fue castigado por el padre con excesiva severidad o de modo caprichoso.

El 83,2 por ciento fue cuidado o atendido por la madre de manera insuficiente.

El 75,9 por ciento fue tratado por el padre con enemistad o indiferencia.

El 86,2 por ciento fue tratado por la madre con enemistad o indiferencia.

El 96,9 por ciento se crió en el seno de una familia en la que no reinaba el menor espíritu de comunidad afectiva.

Tomado de: «Calor de hogar», del etólogo alemán Vitus Dröscher.

Luján Fraix dijo...

ME ENCANTAN TUS HISTORIA DIFERENTES.
VAS A PUBLICAR SOBRE UN SANTO... ME PARECE GENIAL PORQUE UNO VA APRENDIENDO CON TUS ENTRADAS. A MI ME PASA LO MISMO CON LAS VIDAS DE LAS MUJERES QUE ESTOY ARMANDO.
ME ATRAPAN MUCHÍSIMO.

BESITOS

Ira Buscacio dijo...

Carolina, minha querida, mais uma personalidade impressionante.
Um perfil psicopata, mas comum do imaginamos. Um horror!

Beijos e linda semana, amiga

Julia dijo...

Vaya historia! Con razón se dice que la realidad supera la ficción.

Muchas gracias por pasarte por Anécdotas, es un placer haber llegado hasta aquí para deleitarme con tus historias.

Enhorabuena por éste maravilloso blog.
Saludos,

Luján Fraix dijo...

A MI ME GUSTA EL OTOÑO Y LA PRIMAVERA... QUE OBVIEDAD NO!!!
BUENO, SON MUY ROMÁNTICAS LAS DOS.

UN BESITO, FELICES SUEÑOS.

Carlos Alberto Arellano dijo...

En «Cuento de amor, de locura y de muerte», un artículo que publicaron en la revista Ñ en febrero de este año, conocí a Jorge Eduardo Burgos y a su novia, Alcira Methyger. Burgos era un hombre con un enorme complejo de inferioridad y su novia lo trataba como a un tonto. Cuando Alcira le contó que tenía un amante, Burgos la asesinó y descuartizó.