lunes, 27 de mayo de 2013

Mapuches, Hombres de la Tierra

Entre verdes valles, montañas de nieves eternas y espejos de agua de desbordante belleza se afinca el pueblo mapuche que llegó a la Patagonia argentina desde Chile en los siglos XVI y XVII desplazado por  la expansión de los colonos y tiene hoy una importante presencia en la provincia de Neuquén.

Mapuches, su paso desde Chile hacia Argentina

Escapando del acoso español, adoptaron exitosamente el caballo que obtuvieron cambiándolo por mantas y tejidos y luego, atravesando la cordillera para conseguirlo. Abandonaron la vida sedentaria y el papel de agricultores que llevaban en Chile, y basaron la búsqueda de alimento y vestido en el caballo. Aprovecharon la gran movilidad que éste les brindaba para dedicarse a la caza, así ocuparon las llanuras argentinas e impusieron su lengua y costumbres a pampas y patagones.

Mapuches en su paraíso de belleza abrumadora

Los mapuches o araucanos fueron los últimos indios que se establecieron en Argentina y marcaron el comienzo de la agonía de los tehuelches que ofrecieron bastante resistencia a la expansión mapuche. A veces, para resolver diferencias entre las comunidades indígenas enemigas, utilizaban el juego de la chueca o palín y lo acompañaban con rezos y bailes que eran animados con instrumentos en su mayoría de percusión y viento. En las ceremonias religiosas como el Nguillatun se utilizaban la trutruca, el pillolai, la p'füllka y el cultrum, tambor sagrado de esta comunidad. El Nguillatun o Camaruco es la ceremonia religiosa más importante en esta comunidad, aún hoy se realiza para agradecer y pedir a los dioses y antepasados por el bien común. Su duración es de cuatro días, y en ella se ejecutan danzas, oraciones, cantos y ofrendas.

Ceremonias y rituales conmovedores

En el maravilloso reino de la araucaria, los antiguos mapuches tenían buenos conocimientos, sabían nombrar las estrellas, los pájaros, las aves, los animales, los insectos y hasta los peces del río y del mar. Conocían las plantas y árboles, y hasta las piedras tenían sus nombres. La vital relación con la tierra se refleja claramente en su cultura, y allí se destacan los nombres que describen los distintos lugares que habitan, y que luego se tranformaron en nombres y apellidos. La siguiente es una pequeña muestra del significado de vocablos indígenas de la región que son usados para definir ríos, lagos, cerros y parajes de las zonas que habitan en la Patagonia argentina:

Mapuche = Hombre de la tierra

Caviahue = Lugar de encuentros o fiestas

Nahuel Huapi = Isla del jaguar

Copahue = Lugar con azufre o aguas termales

Lanín = Roca muerta

Neuquén = Río muy correntoso

Traful = Confluencia de ríos

Lácar = Barrancas desmoronadas

Futalaufquen =  Lago grande

Huechulafquen = Punta del lago

El árbol de la familia mapuche basa su organización social en la familia, ésta se une en linajes vinculados por los varones emparentados y solían asentarse en una misma región, disponiendo de un territorio para la agricultura.

Hermosas nenas mapuches posan para la foto

Los mapuches o araucanos se agrupaban en tribus numerosas, a menudo rivales, cuyo poder se fue consolidando a medida que absorbían a los pampas y patagones. Aunque nunca llegaron a formar verdaderos estados, tuvieron una cohesión y una organización política que sólo se puede comparar con la de los andinos del noroeste. Estaban gobernados por estirpes, dirigidas por un cacique (toqui). El gran cacique (gulmen) elegido por una asamblea de guerreros, ejercía su poder sobre un territorio más extenso.

Foto de una familia mapuche de principios del siglo XX

Por su importancia nutritiva, el sostén económico y simbólico de los mapuches fue el fruto del pehuén o araucaria. Este noble árbol además de sombra, protección y leña, antaño fue la base del alimento y la bebida de los indígenas de esta región aunque en su dieta también estaba formada por peces, maíz, avellanas y piñones que abundaban en los bosques pero también de papas, porotos y zapallo.

Familia mapuche posa sonriente y feliz

Hoy como ayer, ellos, señores del frío y el viento, producen artesanías y sus productos más habituales son la alfarería, objetos en madera, cuero y joyería en metal, asimismo elaboran tejidos con motivos geométricos de especial riqueza y detallismo pero también ofrecen deliciosas tortas y pan casero a sus visitantes.

Mapuches reciben y agasajan a los visitantes con sus atuendos típicos

En la historia argentina tuvieron gran importancia estas tribus, y muchos escritores y viajeros han dejado interesantes testimonios sobre ellas. Para vivir más de cerca este apasionante capítulo de nuestro pasado nacional algunas de sus reservas ofrecen camping y pueden visitarse si se solicita un permiso en la Municipalidad.

sábado, 25 de mayo de 2013

La Pirámide de Mayo, Primer Monumento Patrio

Emblemática Pirámide de Mayo

No es ostentosa ni impactante, por el contrario, es más bien humilde pero su gran valor es simbólico porque representa la conciencia de los principios de la libertad, porque es el punto de partida de nuestra propia historia, porque es una especie de altar recordatorio de nuestras primeras victorias patrias, porque es la verdad de su tiempo, porque es pobre porque los patriotas eran pobres... en definitiva, porque la Pirámide de Mayo es la Patria; el eminente médico y científico Florencio Escardó dijo de ella: "Buenos Aires tiene su monumento fundamental único, epónimo: la Pirámide de Mayo. Sitio y símbolo umbilical de la libertad (...) para quien mira de la calle es una norma, un fermento y un punto de partida; para quien la contempla desde los balcones de la Casa de Gobierno, un índice o un reproche. (...) no se puede describir ni tiene porqué entenderla el turista, se la ama, se la siente. Tampoco vamos a visitarla casi nunca, pero nos es imprescindible saber que está allí. Ella es la verdadera Capital de la Nación."

Jura de la Constitución de Buenos Aires (1854)
Se puede ver la pirámide original antes de los cambios de 1856

La ciudad de Buenos Aires conmemoró con un gran festejo popular el primer aniversario de la Revolución y el 25 de Mayo de 1811 se inauguró en la Plaza de la Victoria, frente al Cabildo y a la Catedral, una pirámide destinada a conmemorar los sucesos de Mayo de 1810.
El festejo combinó las antiguas fiestas con los nuevos rituales patrióticos. Tradicionalmente, la ciudad celebraba en la plaza principal el advenimiento de los nuevos reyes españoles, la llegada de los virreyes, el día del santo patrono, el Carnaval o la Semana Santa pero desde 1808 se decidió conmemorar además la Reconquista de la ciudad, el 12 de Agosto, y la Defensa, el 5 de Julio.

La Pirámide en medio de la Plaza de la Victoria (1867), 
hoy Plaza de Mayo

En Marzo de 1811, la Primera Junta encargó al Cabildo la dirección de los festejos, y se decidió erigir una columna transitoria, que construyó el maestro de obras Francisco Cañete y que se inauguró el 25 de Mayo, a pesar de que no estaba terminada. A sus pies se colocaron las banderas de los regimientos de Patricios, Arribeños, Pardos y Morenos, Artillería, Húsares y Granaderos de la guarnición de Buenos Aires.
Un melodrama presentó a un prisionero rompiendo los grilletes y liberándose de las cadenas, mientras se arengaba al público, que respondía con vivas a la libertad. Desfilaron comparsas con banderas y estandartes, como La patria triunfante o Día grande, memorable y sin segundo / honrado en los fastos serás del Nuevo Mundo.

La Pirámide de más cerca
 
También hubo celebraciones populares en los barrios: arcos triunfales, iluminación especial, comparsas, bailes y distribución de refrescos. Fue una celebración que no tenía antecedentes, superó a las anteriores que tradicionalmente se celebraban en la Plaza de la Victoria. Incluyó el Paseo del Real Estandarte, el Tedeum en la Catedral, repique de campanas, desfile militar, salvas de artillería, fuegos de artificio e iluminación de la ciudad durante cuatro noches. En la plaza se levantó un arco triunfal, coronado con una estatua de la libertad, y se ofrecieron diversos espectáculos artísticos pletóricos de fervor patriótico.

La Pirámide de Mayo, detrás se ve la Casa Rosada

Desde entonces la Pirámide de Mayo se convirtió en el punto de referencia de las fiestas mayas y otras celebraciones patrias y momentos críticos o fundamentales de nuestra historia pero la pirámide original parecía pequeña en relación de lo celebrado por eso en 1856 se decidió ampliarla. Prilidiano Pueyrredón levantó un nuevo monumento coronado por la estatua de la República, que contenía en su interior la pirámide original.

Detalle de su cúpula

En 1883, con la remodelación de la Plaza de Mayo, se discutió su demolición o su traslado que fue concretado finalmente en 1912, cuando se la instaló en el sitio que ocupa hoy y donde ahora mismo se están llevando a cabo nuevamente grandes festejos. Feliz día de la Patria.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Perito Francisco Pascacio Moreno, el Señor de los Parques

El afán por preservar los espacios naturales argentinos tiene un precursor y es Francisco Pascacio Moreno, un apasionado explorador, naturalista y perito nacido en Buenos Aires en 1852. Su amor por la naturaleza se despertó de muy joven cuando huyendo de la epidemia de fiebre amarilla se afinca junto a su familia en la estancia "Vitel" en Chascomús, y así, tan cerca de la vida natural, descubre su irrefrenable pasión por ella. Su biografía dice que su padre le regaló un edificio donde armó una formidable colección paleontológica que hasta sus profesores deseaban poseer.

File:FranciscoMoreno.jpg
Perito Francisco Pascacio Moreno

Fue el principal conservacionista de la Patagonia andina y un gran estudioso de su geografía. Designado de la comisión de límites entre la Argentina y Chile, en 1902 estableció el concepto de límite siguiendo las altas cumbres divisorias de aguas; Francisco P. Moreno llegó a la zona, por primera vez, el 22 de enero de 1876 y en la ribera del Lago Nahuel Huapi enarboló la Bandera Argentina.
Durante la Campaña del Desierto (1879), ingenieros y topógrafos viajaron con las tropas para relevar los territorios patagónicos, esos fueron los primeros estudios científicos sobre la región. Más tarde Moreno realizó exploraciones desde Carmen de Patagones a los Andes Patagónicos por pedido de la Sociedad Científica Argentina.

Centinela, pionero y defensor de la Patagonia argentina

Llegó al sur por primera vez en 1873 y subyugado ante el imponente panorama que se presentó ante sus ojos exploró varias veces la Patagonia austral y septentrional cuando la dominaban los indígenas.

Primeras exploraciones en el Lago Nahuel Huapi

Moreno, romántico viajero, fue árbitro en conflictos fronterizos, integró comisiones científicas, fundó el Museo de Ciencias Naturales de la Ciudad de La Plata e impulsó la creación del Parque Nahuel Huapi. Aunque debo decir que existe un antecedente exploratorio, justo es recordar al Teniente Santiago J. Albarracín quien en el año 1884 investigó la región y elaboró Estudios Generales de los ríos Negro, Limay y Collón Curá y el Lago Nahuel Huapi, asimismo realizó el primer trabajo integral sobre la región.
En 1903, Moreno donó 7500 hectáreas de tierras de su propiedad al Estado nacional y ese fue el origen del Parque Nacional del Sud, primer parque sudamericano, creado en 1922, y más tarde denominado Nahuel Huapi. En 1916 presentó un proyecto de ley para crear parques y jardines nacionales en los territorios donde existieran ruinas indígenas y en los que estuvieran vinculados con hechos históricos o contuvieran monumentos dignos de conservación. Llamó Monte Fitz Roy al majestuoso Cerro Chaltén y -dato curioso- lo confundió con un volcán.

Monte Fitz Roy, visto desde el Lago del Desierto

La pasión política tampoco le fue ajena, este gran hombre asumió como Diputado Nacional en 1910 y fue Presidente de la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes, fue fundador de los Boy Scouts en Argentina y Vicepresidente del Concejo Nacional de Educación.

Glaciar Perito Moreno

La política de parques nacionales nació con el objetivo de preservar las bellezas paisajísticas; a lo largo de su historia se ampliaron sus horizontes hasta abarcar aspectos ambientales, culturales, científicos, educativos y sociales. Don Francisco Pascacio Moreno fue autor de Viaje a la Patagonia Austral y Viaje a la región andina de Patagonia. Hoy en día un magnífico glaciar en equilibrio rodeado por bosques de manzanos y confinados huemules, lleva su nombre. El Perito Moreno lo vio crecer al borde de las agitadas aguas que reventaron en aguas erráticas y -absorto centinela solitario- lo vio desafiar las tempestades andinas.

Lago Nahuel Huapi

El gran explorador falleció en 1919 y fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta pero en 1944 sus restos fueron trasladados al Mausoleo de la Isla Centinela, muy justamente, en Nahuel Huapi.

lunes, 20 de mayo de 2013

Susana Giménez, Cuestión de Clase

Hoy me siento como si hubiera tomado una pócima de fascinación ¡suenen trompetas, esta noche regresa Susana, el ángel de la televisión!


De ella sólo cosas buenas puedo decir. Brilla delante de la cámara como nadie, y su resplandor es imposible de duplicar. Sabe exactamente lo que desea transmitir, es respetuosa con el público y ciento por ciento profesional.


Susana Giménez siempre me gustó, ha sido mi personaje favorito del espectáculo desde el primer momento que la ví, y todos son recuerdos maravillosos...


Es ícono de humanidad misma y es casi, casi, mi héroe personal. Desde esta noche, Susana irradiará su encanto y cosas fantásticas volverán a pasar.


Ella promueve la felicidad, es ángel luminoso con espíritu de genialidad. Conserva aún su autenticidad primaria y su costado más vulnerable está a la vista de todos.


Agradable como en la tele no se encuentran dos, esta noche me conectaré con la magia de su espíritu encantador.


Muy diferente a los demás, Susana mantiene intacto el viejo espíritu, ese que habla de nobleza, integridad, valor, duende y corazón.


Regresa la mujer que le enseña a hacer show a varias generaciones y para mí desde hoy vuelve a tener sentido ver televisión.

viernes, 17 de mayo de 2013

Juana Azurduy, Guerrera de la Libertad

Juana Azurduy, Flor del Alto Perú

Muchas fueron las mujeres que colaboraron en los revolucionarios días de Mayo y enriquecieron nuestra historia pero quizás fue Juana Azurduy, heroína de mil batallas, quien removió convencionalismos ancestrales y se sumó a la lucha por la independencia. Su historia es digna de ser contada porque en su valerosa cruzada lo fue perdiendo todo, su casa, su tierra y cuatro de sus cinco hijos -Manuel, Mariano, Juliana y Mercedes-. Esta mujer maravillosa de una audacia sin límites nació en Chuquisaca, en la actual Bolivia, el 12 de junio de 1780 mientras estallaba y se expandía la rebelión de Tupac Amarú. Su familia gozaba de un buen pasar y pensó para ella un tranquilo destino de monja, pero fue expulsada del convento de Santa Teresa por su irreductible conducta altiva. Afuera la esperaban la lucha y el amor.
Su dominio de las lenguas quechua y aymará facilitó sus estrechas relaciones con indios y campesinos y de regreso a su tierra natal, entró en contacto con grupos de familias que simpatizaban con la causa indígena y habían apoyado las rebeliones de 1784 en el Alto Perú. Juana se casó con Manuel Ascencio Padilla, que pertenecía a una de ellas. A través de su marido, que había estudiado en Chuquisaca, conoció el pensamiento ilustrado y las ideas de hombres que ocuparían lugares destacados como Moreno y Monteagudo.
Luego de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, comenzó la Guerra de las Republiquetas, en el nordeste de Bolivia. Durante este lapso el cacique Juan Huallparrimachi, músico y poeta descendiente de incas, se convirtió en su lugarteniente. A sangre y fuego, en marzo de 1814, Padilla y Azurduy vencieron a los realistas en Tarvita y Pomabamba. El jefe de ejército español, Joaquín de la Pezuela, persiguió a la pareja y las tropas revolucionarias se separaron; mientras Padilla se encaminó hacia La Laguna, Juana Azurduy se internó en una zona de pantanos. Fue terrible, cuatro de sus hijos enfermaron y murieron.
A la muerte de su marido, en 1816, se unió a los ejércitos de Martín Miguel de Güemes y acosó a los españoles con la guerra de guerrillas. Con sus tropas apoyó al Ejército del Norte y se ganó la admiración de quienes la conocieron. Entre otros, la del General Manuel Belgrano, que le obsequió su sable como símbolo de reconocimiento. Por su parte, Martín Miguel de Güemes -"Padre de los Pobres"- confirió a Juana, previa autorización del director supremo Juan Martín de Pueyrredón, el título de Teniente Coronel, con derecho al uso del uniforme y privilegios del rango. La medida fue adoptada en mérito a su valiente desempeño entre las tropas comandadas por el Gobernador de Salta.
En junio de 1821, cuando Güemes fue asesinado a traición, decidió volver a su tierra y se retiró de la vida militar. Estaba en Chuquisaca con su querida hija Luisa y su nieta Cesárea una tarde de noviembre de 1825, año en que se declaró la independencia de Bolivia, cuando llaman a la puerta: era Simón Bolívar, que quería tener el honor de conocerla. Se fundieron en un abrazo profundo. Bolívar le concedió una pensión vitalicia de 60 pesos, y luego fue aumentada por el Presidente Mariscal Antonio José de Sucre. El 25 de mayo de 1862, doña Juana Azurduy, quien lo dio literalmente todo por la independencia de esta parte de América, falleció en su humilde hogar de Chuquisaca, pero no estaba sola, a su lado estaban su hija, su nieta y su enorme dignidad.
Félix Luna y Ariel Ramírez compusieron una cueca sensacional dedicada especialmente a ella, y que inmortalizó la querida voz de Mercedes Sosa:


jueves, 9 de mayo de 2013

El Arte Barroco. Espectacularidad, Teatralidad e Impacto

Todos los movimientos artísticos de la historia han tenido diversas etapas en las que alternaron sencillez y complejidad pero el Barroco, por su tendencia a lo decorativo, su ilusionismo y su dramatismo, es el ejemplo más claro de estilo exagerado.

Palacio de Invierno de San Petersburgo, Rusia

Sin embargo, el Barroco fue un arte sincero, realista e inteligente, cuya máxima motivación fue el deseo de apelar a los sentidos y a los sentimientos de quienes contemplaran sus obras.

Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, España

Algunos críticos han defendido la teoría de que el término barroco perteneció en sus orígenes al vocabulario de la joyería, que lo había tomado del idioma portugués. Se trataría de una palabra derivada del vocablo barrueco, con el que se designaba a las perlas irregulares o defectuosas o a las piedras mal talladas.

Palacio de Würzburg en Baja Franconia, Alemania

Con el tiempo, la palabra comenzó a utilizarse para denominar a lo que era absurdo, raro o extravagante y, a mediados del siglo XVIII, los tratadistas del neoclasicismo utilizaron esta palabra, en tono peyorativo, para referirse al período artístico comprendido entre el fin del Renacimiento y la vuelta del clasicismo, es decir, el que iba desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII, considerando que sólo era una forma decadente del arte renacentista. Sin embargo, en el XIX, el término se libró de los matices peyorativos, y el desprecio que se había sentido hasta entonces por el período barroco se convirtió en admiración.

Hall del Palacio de Würzburg, Alemania

Durante años se achacó al Barroco su falta de unidad estilística; sin embargo, actualmente se reconocen sus características esenciales: el gusto por el naturalismo y el realismo, la intensidad expresiva y la introspección psicológica. Se distribuyen, con mayor o menor intensidad a lo largo de dos etapas. La primera va desde fines del siglo XVI, hasta el primer cuarto del siglo XVII, es el primer Barroco caracterizado por el naturalismo, la sobriedad y el orden; después se llegó a la etapa de plenitud, mucho más dramática, decorativa, ampulosa y sensual.

Palacio de Versalles, Francia

Los dos grandes clientes del arte durante estos siglos fueron la Iglesia y las monarquías, de tal forma que se define al Barroco como el arte de la Contrarreforma y del absolutismo monárquico. Efectivamente, la Iglesia lo utilizó para difundir los valores religiosos perdidos. Se creó una iconografía religiosa más sencilla para hacer que todas las imágenes fueran fácilmente reconocibles por todos los fieles, eso sí, envueltas en una teatralidad y un brillo deslumbrantes.

Interior de la Iglesia de Il Gesù de Roma

Por su parte, los monarcas absolutistas estaban consolidando su poder en toda Europa y necesitaban un instrumento "publicitario" que así se lo anunciara a todos sus súbditos. Por eso, la arquitectura y el urbanismo se pusieron, haciendo gala de todo su esplendor, al servicio del poder real. De este modo, el Barroco encontró un doble escenario: la ciudad y las iglesias.

Iglesia de los Inválidos, París - Custodia los restos de Napoleón

La cuna de origen del nuevo estilo fue Roma, patria del último Renacimiento y los papas de finales del siglo XVI continuaron la grandiosa obra de embellecer a la Ciudad Eterna iniciada por sus antecesores en el cargo.

Fontana di Trevi, Roma - Gian Lorenzo Bernini

El fin de la escultura también fue impresionar, por lo que se buscaron actitudes teatrales llenas de movimiento y dramatismo; por lo mismo, los temas preferidos fueron las escenas de martirio, las apoteosis místicas y las alegorías del triunfo de la Fe.

La religión flagelando a la herejía - Pierre Legros, el Joven

Al mismo tiempo, debido al engrandecimiento de las ciudades, proliferó la escultura ornamental en plazas y fuentes, generalmente de carácter mitológico, alegórico y conmemorativo.

File:RapeOfProserpina.jpg
El Rapto de Proserpina - Gian Lorenzo Bernini

File:Rapeofproserpinadetail.JPG
Detalle: los dedos de Plutón aprietan el cuerpo de Proserpina

Los materiales más usados siguen siendo el mármol y el bronce, salvo en España y sus colonias americanas, donde debido a su tradición y a la fuerte crisis económica que atravesaba el país, se empleó sobre todo la madera policromada, en hermosas tallas religiosas de gran realismo.

Retablo del altar mayor de la Iglesia de San Esteban, Salamanca
Obra de José Churriguera

En pintura predominó el deseo de realismo sin rehuir la fealdad. Por influencia de Trento, en el mundo católico se buscaron temas que despertaran la sensibilidad de los fieles, la Inmaculada, martirios, visiones místicas...

Con estilo delicado, Murillo representó a la
Inmaculada Concepción rodeada de ángeles y mirada 
amorosa


En cambio, en los países donde triunfó la Reforma prefirieron los temas de la vida cotidiana, los paisajes y los retratos y forjaron un realismo apegado a la cotidianeidad.

File:Vermeer - The Milkmaid.jpg
La Lechera - Los pintores holandeses como Vermeer
realzaron el valor del trabajo diario


La técnica se puso al servicio de ese realismo. Predominó el color sobre el dibujo, la forma se subordinó a la luz, se conquistó definitivamente la tercera dimensión y se prefirieron las composiciones desequilibradas con predominio de diagonales y escorzos que dan mayor movimiento e inestabilidad a las figuras.

Éxtasis de Santa Teresa - Gian Lorenzo Bernini

Los edificios se decoraron con grandiosas composiciones al fresco que intentan provocar el ilusionismo, prolongando la arquitectura real en las bóvedas o fingiendo la concavidad de una cúpula en un techo plano. La evolución en la decoración llegó, en la primera mitad del siglo XVIII, a una desmesura y extravagancia muy difíciles de superar, dando lugar a mi muy admirado Rococó, estilo independiente que hasta hace poco se consideraba la fase final del Barroco.

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Palacio de Vaux-le-Vicomte, Maincy, Francia

También durante estos siglos tuvo lugar en Italia el nacimiento de la ópera marcando la evolución del canto religioso hacia el profano y abriendo paso a formas musicales modernas como la sinfonía, la obertura o el aria; el esplendor musical barroco llegó desde Alemania con figuras como Johann Sebastian Bach, quien dominó todos los recursos musicales de su tiempo y abordó todos los géneros, a excepción de la ópera por la que no se interesó; pero su producción no sólo es la obra cumbre del Barroco sino también de toda la historia de música.



Mientras disfruto de la sensibilidad estética y el magnífico patrimonio cultural que Europa alumbró durante estos siglos se me ocurre pensar que quizás por una vez, Dios después de escuchar, ver y entender que en esta época el ser humano dió lo mejor de sí, por fin se mostró muy complacido, y, ese día, tal vez, sonrió.