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| Declaración de Independencia - Cuadro de John Trumbull |
La guerra que estalló entre las colonias norteamericanas y Gran Bretaña en 1775 fue la consecuencia inevitable del clímax de enfrentamientos previos. Los colonos británicos en América empezaron a mostrarse intolerantes respecto a la metrópoli y al pago de nuevos impuestos. Francia cedió a Gran Bretaña todo su territorio norteamericano tras las guerras franco-indias, pero el precio fue elevado y Londres opinaba que las colonias debían pagar su parte. Hasta el siglo XVIII, las colonias estaban sujetas a la ley inglesa. Por eso, las nuevas medidas recaudatorias promulgadas a partir de 1763 irritaron a los colonos. La Stamp Act (Ley del Timbre), un impuesto directo sobre el papel timbrado, provocó disturbios. En 1773, un grupo de colonos disfrazados de indios arrojó al mar un cargamento de té de la Compañía de las Indias Orientales, fuertemente gravado con impuestos, en el puerto de Boston. El lema fue "ningún impuesto sin representación". La respuesta británica fue inmediata. En 1774 se aprobó una serie de represalias que los norteamericanos apodaron "Leyes Intolerables". Lejos de restaurar el orden, unieron a las colonias en su protesta. Aparecieron líderes radicales, que consideraban ilegales las acciones del gobierno británico y pedían pasar a la acción. Así las cosas, el 19 de abril de 1775, el general Thomas Gage, comandante de las fuerzas británicas en América del Norte, envió tropas para requisar un depósito de armas en Concord, en las afueras de Boston. En Lexington (Kentucky), los británicos dieron con un grupo de milicianos norteamericanos. No está claro quién disparó el primer tiro, que sería conocido como "el disparo que se oyó en todo el mundo". Los soldados británicos se abrieron paso hasta llegar a Boston, donde fueron asediados por las milicias y tuvieron que esperar refuerzos. Gage, que llegó el 26 de mayo, decidió capturar las colinas que dominaban la ciudad. La resultante batalla de Bunker Hill, en junio de 1775, fue un desastre. Aunque capturó las posiciones enemigas, tuvo muchas bajas y había fracasado en quebrar el sitio de Boston.
Finalmente, el 15 de junio de 1775, George Washington asumió el mando del nuevo Ejército Continental y, de forma inmediata, comenzó a transformar las milicias en unidades de combate más profesionales. Aunque Washington fracasó en 1775 al invadir Canadá y sufrió un grave revés cuando en 1776 Nueva York fue tomada por los británicos, las noticias de la revuelta empezaban a extenderse y la causa independentista cobraba cada vez más fuerza.
Los norteamericanos proclamaron la ruptura definitiva con Gran Bretaña el 4 de julio de 1776, cuando se acordó la Declaración de Independencia. El texto estipulaba que "la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad" son "derechos inalienables de todos los hombres" y cuando cualquier forma de gobierno trata de destruir estos fines "corresponde al derecho imprescriptible de la sociedad alterarla o abolirla y establecer otra nueva". La Declaración de Independencia, en gran medida obra de Thomas Jefferson, fue un acontecimiento trascendental y hacía imposible una resolución pacífica del conflicto con los británicos. Washington había ganado importantes batallas en la actual Nueva Jersey con las que apuntaló su reputación.
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| George Washington. 1° Presidente de EE. UU. |
El 2 de marzo de 1776, con un ejército formado por más de 17.000 hombres y una gran concentración de artillería, empezó a bombardear a las tropas británicas sitiadas en Boston que, derrotadas, partieron hacia Halifax (Nueva Escocia). Aunque los británicos consiguieron tomar la ciudad de Nueva York, la victoria estadounidense de Saratoga, en octubre de 1777, empujó a Francia a entrar en la guerra. El 6 de febrero de 1778 estadounidenses y franceses firmaron una alianza que resultó decisiva: a partir de entonces EE.UU. ya no luchaba solo.
Toda esperanza de victoria para los británicos se esfumó el 19 de octubre de 1781, cuando lord Cornwallis rindió Yorktown (Virginia) tras 18 días de asedio. El primer ministro británico de entonces, lord Frederick North, se derrumbó y sollozó cuando conoció la noticia. Tras la retirada británica, aunque se permitió permanecer a los leales al rey, un 2% de la población optó por emigrar a Canadá y el Caribe. La Corona británica reconoció la independencia de sus colonias a cambio de un acuerdo comercial que favorecía a ambas partes. El Tratado de París de 1783 estableció la frontera occidental de EE.UU. en el río Mississippi y le cedió el control del Viejo Noroeste (un territorio delimitado por los ríos Ohio y Mississippi y los Grandes Lagos).
A pesar de que la discrepancia con respecto a la esclavitud amenazaba con dividir a la nación, EE.UU. tenía grandes aspiraciones políticas que fueron plasmadas en los Artículos de la Confederación de 1781 y, posteriormente, el 21 de junio de 1788, en la Constitución. En 1789 George Washington fue elegido presidente. El gobierno federal se reservó el manejo de los asuntos en materia diplomática, comercial y militar. El Congreso adoptó la forma bicameral: el Senado y la Cámara de Representantes. Además, se creó la Corte Suprema para interpretar la ley y salvaguardar la Constitución, que estipulaba que todos los hombres nacían iguales y tenían igual voz en el gobierno.