viernes, 10 de agosto de 2012

Edgar Degas, Ensoñación y Grácil Fantasía

Atemporal Edgar Degas

Hilaire Germain Edgar de Gas, tal su verdadero nombre, nació en París en 1834 y es uno de los más grandes artistas del siglo XIX. "El dibujo no es la forma, pero sí la manera de ver la forma", decía el genio del impresionismo.
Dicen que de joven era tímido, retraído y poseía una gran vida interior, nunca se casó ni se le conocieron historias amorosas pero dedicó gran parte de su obra a la figura femenina; se vinculó y expuso con los pintores impresionistas y algo de ese estilo aparece en su trazo pero conservando la línea del dibujo de un modo más clásico. Además, otra diferencia que tenía con ellos era que Degas no encontraba a su fuente de inspiración en la naturaleza sino en situaciones claramente urbanas como el teatro, la orquesta, las planchadoras..., sus únicas obras ambientadas al aire libre son las escenas de carreras de caballos, aunque con un espíritu muy distinto de los demás impresionistas, ya que también en este caso busca el momento fugitivo en el movimiento y no en la luz.
Por supuesto, el Ballet (esa especie de poesía con brazos y piernas) y las bailarinas fueron, desde casi la mitad de su vida en adelante, quizás su temática más frecuente y por la que más se lo reconoce. Degas estaba obsesionado con el arte del ballet clásico porque para él decía algo sobre la condición humana en general, la resistencia era la cualidad humana que más admiraba. La danza le ofrecía un despliegue en el cual podía encontrar, tras mucho buscar, ciertos secretos humanos, tenía en ese sentido, el don de captar y transmitir el instante, el movimiento y la atmósfera.
Ya mayor, y padeciendo graves dificultades de visión, el gran pintor y escultor de personalidad difícil y posiciones a menudo intransigentes, continuó interesándose en la creación y recibiendo colegas en su estudio del Boulevard Clichy.
Falleció en su París natal en 1917 y duerme el sueño eterno en la tumba de su familia, en el cementerio de Montmartre.
Las siguientes son algunas creaciones del gran colorista que se caracterizó por la delicadeza del color y la armonía de la composición.

Mujer con Crisantemos

La Familia Bellelli  

La Planchadora

Cantante de Café Concert con Guante

Mademoiselle Lalá en el Circo Fernando

El Mercado de Algodón en Nueva Orleans

Caballos de Carrera

La Orquesta de la Ópera

El Café Concert Les Ambassadeurs

A partir de aquí, los invito a disfrutar de las célebres y etéreas bailarinas de Degas, acompañadas de la melodía de P. I. Tchaikovsky por si desearan imaginarlas en movimiento, practicando el delicado arte del ballet.


Foyer de la Ópera

Ensayo de Ballet

La Clase de Danza


Ensayo de Ballet en Escena

La Estrella

Bailarinas detrás de los Bastidores

Dos Bailarinas

Bailarinas con Tutú Rosa

Tres Bailarinas

La Escuela de Danza



Bailarinas

Bailarinas en Azul

sábado, 4 de agosto de 2012

Un Angel Enamorado


A veces la vida me despeina. Desde el querido país de Ecuador he recibido un hermoso e inesperado detalle de mi amiga Citu Álvarez; ella es una talentosa escritora que está "Enamorada de las Letras" pero además posee el don de la gentileza y esa clase de dulzura que tan necesarias son para querer seguir siempre adelante.
Es para mí un gusto compartir este regalito con todos ustedes y los invito a conocer su blog para que puedan también disfrutar de sus historias épicas, repletas de acción, romance, fantasía y aventura.
Gracias Citu, y como una forma de abrazo, yo te dedico la siguiente canción porque como ella dice, me siento hoy. Ahí va, surcando los cielos, especialmente para vos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Incas: Origen y Formación de su Imperio

Incas, en la geografía más difícil,
 una civilización que aún sorprende

El Imperio inca fue un brillante pero efímero Estado precolombino que se extendió por Perú, Ecuador, Bolivia, el sur de Colombia y el norte de Chile, pero a pesar de que alcanzó un notable grado de desarrollo, no pudo resistir la presión conquistadora de los españoles en el siglo XVI.
Según sus propias tradiciones legendarias, Manco Cápac y su hermana y esposa Mama Ocllo, fundadores de la dinastía incaica, se establecieron con las diez tribus quechuas en el valle del Cuzco, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, procedentes de la región del lago Titicaca. Lo más probable es que la leyenda deforme el hecho del establecimiento hacia 1100 d.C. de una pequeña tribu guerrera, posiblemente originaria de la región del Urubamba, en el valle del Cuzco, donde se integraron con los pueblos de la zona y asimilaron los logros de las Altas Culturas (Chavín, Tiahuanaco, Nazca, Chimú, Huari, etc.). Allí tuvieron que enfrentarse a los chancas, otro pueblo guerrero, lo que los llevó al establecimiento de alianzas con los pueblos vecinos, como el de los quechuas, del que tomaron la lengua que luego extenderían por todo su Imperio.
Aunque la tradición habla de doce soberanos (incas), el primero del que tenemos noticias históricas es el octavo, Pachacuti, verdadero fundador del Tahuantinsuyu, "reino de las cuatro regiones". Tras rechazar una invasión chanca, Pachacuti ("transformador del mundo") sometió a este pueblo e intentó exterminarlo, pero huyeron a las selvas amazónicas y desaparecieron de la historia.
Mediante nuevas campañas, el inca extendió entonces su autoridad al territorio de los aimarás del Titicaca, y luego al norte hasta Cajamarca, y desde el altiplano hasta el Pacífico. También embelleció su capital, Cuzco, y realizó una importante labor legislativa y organizadora para consolidar su Estado. Muchas de las instituciones del imperio tuvieron su origen en su reinado.
Su hijo Túpac Inca Yupanqui completó la expansión territorial del Tahuantinsuyu conquistando el reino de Quito (Ecuador) en el norte, el señorío de Chimú en la costa, y llegó por el sur hasta la altura del actual Santiago de Chile.

Alcance del Imperio Inca (Siglos XIII- XVI)

Huayna Cápac, el último gran inca, tuvo que enfrentarse a continuas rebeliones de los pueblos sometidos, pero consolidó la soberanía incaica sobre el Imperio. A su muerte se produjo una crisis sucesoria. Sus hijos Atahualpa y Huáscar se disputaron el trono hasta que, en 1532, Atahualpa obtuvo la victoria definitiva, y ejecutó a su hermano y a gran parte de sus seguidores. Pero estas luchas intestinas habían debilitado al Imperio, y en noviembre de ese año, el ejército de Atahualpa fue derrotado por un reducido contingente de españoles al mando de Francisco Pizarro cerca de Cajamarca.
Atahualpa fue apresado y ejecutado por los españoles al año siguiente, a pesar del rescate pagado por su libertad, mientras los nuevos conquistadores se repartían el Imperio. Pero la resistencia indígena continuó, dirigida por Manco II, otro hijo de Huayna Cápac, que se refugió en las montañas de Vilcabamba. Sólo en 1572 fue conquistada por los españoles la bellísima Machu Picchu, el último reducto inca, y Túpac Amaru, el último soberano, fue ejecutado.