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| Etérea y Maravillosa Audrey Hepburn |
Me fascina esta película. Además de por su exquisita línea estética, la historia me cautivó por el aspecto frágil, la elegancia y la ternura de Audrey Hepburn, actriz de serenísimos rasgos e increíbles ojos para enamorar.
Audrey pertenece a esa clase de actrices con cualidad de estrella y carisma insuperable y su actuación en la memorable Desayuno con Diamantes marcó toda una época. A mí me encantó desde que la descubrí por primera vez a los nueve años, mucho antes de que comprendiera completamente la "profesión" de Holly.
La mítica historia comienza con una Nueva York solitaria. De un taxi baja ella, desde ahora la elegantísima Holly Golightly, quien en apariencia es una joven bohemia, sofisticada, extravagante, alegre y melancólica a la vez pero que verdaderamente esconde en su alma un gran vacío existencial.
Holly es una muchacha de la alta sociedad que vive en una burbuja en la que seguramente muchas personas desearían vivir. Pero en realidad ella es un ángel sin destino. Aunque se comporta como si no tuviera pasado, evita el compromiso y está
obsesionada por las joyas en el fondo es infeliz y teme atar su futuro a alguien.
El argumento -con escenas ya clásicas como la de Audrey/Holly desayunando antes de irse a dormir, tomada por la cámara a través de la vidriera de la lujosa joyería de la Quinta Avenida y 57- parece simple pero en realidad tiene un trasfondo profundo.
Holly es un ser espléndido por fuera
pero sufrido y deteriorado por dentro. Cuando finalmente se enamora del vecino pintón -George Peppard-, un escritor que espera el éxito mantenido por una mecenas más interesada en su figura que en su talento, comienzan una relación inestable.
Superficial, festiva y frívola, Holly se enamora pero se resiste a ese sentimiento que imagina opresivo; la acertada decisión final viene por una frase clave de Paul/Peppard que la hará realmente darse cuenta de que si no cambia de actitud perderá para siempre la oportunidad de vivir el verdadero amor:
"¿Sabes lo que te pasa? No tienes valor, tienes miedo, miedo de
enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad,
las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma
de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu
libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte
en una jaula. Bueno, nena, ya estás en una jaula, tú misma la has
construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa
donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma."
Luego de esas palabras, la burbuja existencial de Holly estalla y en medio de un mar de melancolía, despierta de su vida vacía y logra ver otra realidad más plena, mucho más enriquecedora incluso que el brillo de un gran diamante de Tiffany's.
Bajo una intensa lluvia flota Moon River, y en ese mismo momento todo el mundo se transformó para siempre en un lugar mágico y perfecto.