En el espectacular marco de parajes boscosos, ríos con rápidos, glaciares y lagos norpatagónicos vivían en relativa paz tres etnias: tehuelches, pehuenches y mapuches.
Los pehuenches habitaban la paradisíaca zona de los lagos Huechulafquen y Lácar, y en el siglo XVIII se incorporaron a la cultura mapuche.
Los mapuches (que provenían del actual territorio chileno), en el siglo XVII, empujados por los conquistadores españoles, aprendieron a montar a caballo lo que marcó el comienzo de la agonía de los tehuelches, quienes por su parte, opusieron gran resistencia a la expansión mapuche, cultura esta última que prevalecía al momento de la conquista española y que poco a poco se vería cada vez más amenazada frente al proceso de Organización Nacional.
Las relaciones no siempre fueron conflictivas entre aborígenes, españoles y criollos; tuvieron altibajos a
lo largo de su historia. Previamente a la Conquista del Desierto realizada bajo el mando del general Julio Argentino Roca, los gobiernos que lo precedieron llevaron adelante campañas
militares y acuerdos de paz con los distintos pueblos que poblaban la región pampeana y el norte de la Patagonia con el objeto de contener sus ataques o de avanzar sobre sus territorios para incorporarlos.
La tremenda guerra de los pampas en 1821 fue terminada por Juan Manuel de Rosas, quien les prometió subvencionar sus necesidades pues se necesitaba paz por la guerra que se libraba con Brasil.
![]() |
| Gobernador Juan Manuel de Rosas |
Las relaciones con Rosas se reanudaron en 1829 pero las prestaciones ya no bastaron. Además, gente de pocos escrúpulos habían descubierto el negocio de armar a los indios para que robasen vacas en territorio argentino y las llevaran a Chile.
Los malones, fomentados por el cacique Chocorí y contrabandistas, arreciaron desde 1831. Poco antes de dejar el gobierno en su expedición militar Rosas propuso una ofensiva pero no se proponía exterminar a los indígenas, fuera de los bandoleros de Choele-Choel.
![]() |
| Campaña al Desierto de Juan Manuel de Rosas |
Entonces, en un principio se establecieron vínculos diplomáticos
entre las autoridades y los grupos aborígenes pero conforme pasaban los años y los gobiernos se buscaba integrar al país y debido al avance de la frontera los indígenas se veían más y más ahogados. Su situación desesperada aumentaba sin reparos de ninguna clase. La gente reclamaba carne y abrigo, estaban enojados contra los malos "cristianos" que les
escamoteaban las raciones tan necesarias, y juraron
vengarse. Una vez más, las promesas que les había hecho el Gobierno no se cumplían.
El año 1872 fue el de los grandes malones; veintisiete se cuentan solamente en la provincia de Buenos Aires debido a la opresión con la que se vieron sorprendidos, a la súbita apropiación de tierras por parte de españoles y criollos, a la organización en estancias y a la creciente desaparición de animales sueltos. Ante este panorama los mapuches se vieron obligados a apropiarse por la fuerza del ganado y de los recursos necesarios para subsistir. Asimismo, entre los pueblos habitantes de la Pampa y la Patagonia no había unidad sino un estado de paz armada entre las tribus, que se quebraba al menor indicio de desconfianza.
El cacique Calfucurá, legendario Señor de las Pampas, Napoleón
del Desierto, quien peleó junto a Rosas, masacró a la etnia de los vorogas y
lideró la resistencia mapuche durante 40 años acaudillando los malones
que atacaron los poblados de la provincia de Buenos Aires, hasta que fue
derrotado por las tropas del presidente Domingo Faustino Sarmiento en
la Batalla de San Carlos, en 1872.
![]() |
| "El Malón" - Obra de Mauricio Rugendas |
Hacia 1875 continuaba la temible era de los grandes malones, el de ese año abarcaba trescientas leguas y el número de animales robados fue de quinientos mil. Los muertos fueron unos trescientos; los cautivos medio millar y las casas incendiadas, cuatrocientas. Azul estaba rodeado, y a punto de quedar a merced de los indios. Se la considera una de las invasiones más desastrosas que ha soportado la provincia de Buenos Aires, pero ya la estrella de la dinastía Calfucurá declinaba fatalmente al ocaso junto con la de los Namuncurá y por otra parte, los caciques mapuches Foyel e Inacayal, que heredaron por algún tiempo el liderazgo, finalmente formaron parte del último grupo rebelde que se rindió.
Adolfo Alsina, nuevo ministro de Guerra, idea una muralla china en miniatura para contener a la indiada, sólo que, en vez de ser en alto relieve, va a ser en bajo relieve; y una zanja -la famosa zanja de Alsina- de tres varas de profundidad, cubre en forma zigzagueante la extensión de quinientos kilómetros. Está erizada de fortines y de campamentos, a corta distancia unos de otros. No podrán impedir las filtraciones de individuos aislados; pero se cree que sí impedirán los malones.
![]() |
| Frontera hasta la Zanja de Alsina |
El cacique Namuncurá pide la paz y solicita la mediación del arzobispo Aneiros para que no les falte la ración de carne, yerba, azúcar y tabaco. A partir de este momento un tercer elemento, insignificante en un principio, será en adelante el intermediario entre el Gobierno y la tribu: el factor religioso.
La construcción de la zanja, al ser sólo una medida defensiva y no
ofensiva, no resolvió definitivamente el problema de los malones y Alsina fue
duramente criticado pero toda esta polémica terminó con la inesperada
muerte de Alsina en 1877, provocada por una enfermedad renal.
El 4 de enero de 1878, Julio Argentino Roca, experto militar, recibió un telegrama de Avellaneda en el cual se lo nombraba Ministro de Guerra y Marina; por fin llegaba el momento que tanto había esperado. Roca asumió su cargo y convenció a Avellaneda de accionar su plan para aumentar el territorio controlado
por el Estado nacional. Para eso, se necesitaba dispersar y aniquilar toda fuerza indígena de forma tal que se evitaran posibles levantamientos.
El Congreso finalmente aprobó la ley 947 que autorizó la expedición que encabezaría el general Julio Argentino Roca. Un año antes, ante el Congreso de la Nación, afirmó: "Es necesario (...) ir directamente a buscar al indio en su guarida para someterlo o expulsarlo".
El Ministro de Guerra está satisfecho, ahora posee los recursos para iniciar la campaña cuyo objetivo es ganar los territorios en manos de los pueblos originarios. La flamante ley también da marco para gestar esta nueva expedición y se crea la Gobernación de la Patagonia con cabecera en Mercedes de Patagones. El general enlista a sus hombres para la misión, creen que las armas vencerán la resistencia indígena y efectivamente, a medida que sus caballos avanzan se escriben las primeras páginas de uno de los hechos más sangrientos del
siglo XIX.
![]() |
| Presidente Julio Argentino Roca |
El 16 de abril de 1879 comenzó la llamada Conquista del Desierto. Las tropas movilizadas por el general Roca estaban formadas por 6.000 soldados, llevaban 7.000 caballos, 1.290 mulas y 270 bueyes. Junto con Roca y el Ejército viajaron también miembros de la Academia Nacional de Ciencias y un grupo de sacerdotes. El objetivo era analizar las posibilidades productivas de las tierras y evangelizar a los indígenas.
El 24 de mayo de 1879 finalizó la primera etapa de la conquista con la posesión de la margen septentrional del río Negro. La campaña se extendió cinco años más hasta lograr la conquista del resto de la Patagonia. Las carabinas Remington, las comunicaciones telegráficas y el tren fueron factores clave para la victoria sobre los indígenas. Las comunidades originarias fueron reducidas y sus mujeres e
hijos repartidos como sirvientes.
El "Cacique del País de las Manzanas" Valentín Sayhueque, hijo de Chocorí, fue el último cacique araucano en someterse a las tropas de Roca y aceptar las
leyes y la autoridad del Estado argentino.
| La Conquista del Desierto - Fotografía tomada por Antonio Pozzo |
La consecuencia de esta sangrienta campaña fue la apropiación de millones de hectáreas de tierra por parte del Estado, las cuales pasaron a ser propiedad de
grandes terratenientes e inversionistas, y fueron utilizadas para la producción agrícola y ganadera. La dirigencia política había decidido que Argentina fuera proveedora de materias primas de las naciones extranjeras.
Fiel exponente de la Generación del '80 y enmarcado en la visión positivista, la popularidad y el prestigio Julio A. Roca luego de la expedición fue gigantesca.
Ya en su rol como presidente de nuestro país, encomienda al coronel Conrado Villegas dirigir las campañas de 1881, es decir, la segunda etapa. Ese año Villegas confinó a los dos últimos caciques rebeldes Foyel e Inacayal, cerca del majestuoso lago Nahuel Huapi; y entre 1883 y 1884 tras cinco años de persecuciones y combates, finalizó con toda resistencia indígena, exterminando a buena parte de los pueblos originarios.
Dos veces presidente de mandatos completos, durante su primer gestión (1880-1886) Julio Argentino Roca creó los territorios de La Pampa, Río Negro y Neuquén; y, por el Tratado de Límites con Chile de 1881, la Argentina afianzó su dominio sobre la Patagonia dando origen a Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
En el marco de la defensa de nuestra soberanía, el polémico presidente constituyó también los territorios de Chaco y Formosa y, por la ley de Territorios Nacionales de 1884, surgieron nueve gobernaciones lográndose de este modo, la integración territorial. Por último, en 1885, la Prefectura Naval Argentina procede a izar el pabellón nacional fundando la ciudad de Río Gallegos con el objetivo primordial de ejercer dominio permanente y directo sobre el extremo continental del país.




























