jueves, 21 de marzo de 2013

Eterno Romance del Imparable Carrousel del Tiempo, los Cuentos y la Magia

Miro las fotos, me obstino en el recuerdo de las nubes rosadas en el bosque al atardecer, pienso también en que a pesar de las diversas estrategias para evitar el derrumbe, el castillo de arena que construimos sucumbió, se fue tras el azul profundo para vivir una aventura con aquella fatídica estrella de marfil.

Llegó el Otoño...

Aquellas hamacas que querían llegar al cielo, los bigotes de helado, las tardes de mate y churros, el barrilete naranja con orejas de conejo y los anocheceres tardíos han quedado atrás. Decidieron quedarse a vivir en el temporal Reino del Verano, esa delicia de la vida que ya se fue.

... pero se resisten a separarse el ángel y las rosas

Los recuerdos felices y divertidos sin duda permanecen anhelantes aunque me doy cuenta también que me gusta cambiar de estación, de otro modo circularía por la vida y la naturaleza sin matices, desgastada por la obviedad de las cosas.

Mañana otoñal en Buenos Aires

Una danza de hojitas secas de repente instala una atmósfera alegre en casa, y para rendir culto a la felicidad de vivir en familia -ya lo decidí, tengo planes- voy a preparar aquellas inolvidables galletitas de manteca, naranja y limón. Trataré de revivir el aroma a infancia que aún vive en mi corazón.

Cae la tarde en Palermo

A propósito, hablando de familia, les presento a mi hermoso gato gordo y redondo que disfruta de la tarde y las últimas caricias del sol.

Gatazo amoroso

Ahora las rosas aparecen lánguidas, una llovizna tenue las empaña. Las luces de la calle ya están encendidas y una última sonrisa arranca a mis rosas amarillas. Yo ya sé cómo termina esto. Don Otoño, ese andante caballero, pedirá al hada de mi jardín que entre brumas y fábulas las convenza de que con él se vayan a dormir.

Lánguido embeleso. Cuanto más tardías, más hermosas

La vida se volverá más silenciosa, puertas dentro, pero será muy divertido. Y es que pocos sonidos son tan inspiradores como las gotas de lluvia cayendo sobre las hojas secas, pareciera que llueve nostalgia o quizás, fantasía. Por eso voy a inaugurar el territorio mágico, es hora de luchar contra malvadas brujas, el temible ataque de barcos piratas o un ejército de bárbaros!

Es tiempo de cuentos y leyendas...

... Soplan fuertes ráfagas de viento, diviso nubarrones amenazantes en el horizonte...  mil sombras y peligros acechan camuflados en el bosque de la torre de cristal que retiene aislada a la doncella hasta que un príncipe salvador la rescate del mal. Pero, algo pasa... el encantó se esfumó. Veo caras largas; era sabido, las masitas no me quedaron igual.

Tu príncipe te rescatará...

Reproches, desilusión. Busco refugio en la salvadora mermelada de frutos rojos y al delicioso chocolate con vainillas apelaré. Me justifico, les digo -"Es por falta de práctica, chicos. La próxima me saldrán bien"-, mientras mirando la garúa envuelta en torbellino, giro y giro mi cuchara de café.

Las hadas bienhechoras tejen bondades...

Compromisos, trabajo, trámites... con su capa suntuosa el otoño se instaló con gran autoridad. Insiste en llevarse mi cofre violeta donde guardo los recuerdos más queridos del verano, la santarrita preciosa, una estrella de mar y mis amadas rosas...

...y nos regalan un otoño mágico

... pero luego siempre logramos llevarnos muy bien. Bienvenido Otoño, desplegá feliz tu elogiosa gracia, y que continúe girando por siempre el imparable Carrousel del Tiempo, los Cuentos y la Magia.

lunes, 18 de marzo de 2013

Tocando a las Puertas del Cielo...

Bondad, Verdad, Belleza

Salté de la silla estremecida por un torbellino emocional, estaba escuchando la más hermosa noticia. Estaba esperándola pero cuando sucedió no daba crédito a mis ojos, ¡Bergoglio salía al balcón y saludaba a la multitud! En ese mismo instante literalmente la ciudad estalló en un solo grito de corazón; conmoción total: -"¡Bergoglio es el nuevo Papa!!!" fue la frase unánime que estremeció a todos. Medio segundo de perplejidad como para reaccionar y acto seguido, mil campanadas, bocinas, gritos, abrazos, lágrimas, risas, aplausos... ese momento fue la gloria.

Emoción sin fin

Tengo instalada una sonrisa en el rostro desde el miércoles a la tarde. Argentina es una fiesta y no se habla de otra cosa; y hoy hacemos la vigilia. Celebraremos la asunción del Santo Padre y volveremos a empacharnos de emoción y felicidad profunda. Mañana finalmente habremos tocado el Cielo con las manos. Un sueño hecho realidad. Gracias S.S. Francisco, sos lo máximo, lo mejor que jamás nos pasó.

viernes, 15 de marzo de 2013

Ceferino Namuncurá, Angel de la Patagonia

Ceferino Namuncurá
(1886-1905)

Nadie hubiera imaginado por aquellos años que aquel jovencito a quien todos admiraban hoy estaría suscitando una legión de admiradores y devotos en todas las capas sociales, demostrando un extraordinario poder de intercesión para toda clase de necesidades y llegaría hasta la Ciudad Eterna..!
Supongo que ustedes ya estarán pensando que voy a homenajear al nuevo Santo Padre pero no todavía. Hoy continuaré revisando un poco más nuestro tesoro patagónico y su gente. Me gustaría contarles sobre la vida de un amoroso indiecito que no pudo ver cumplido su sueño de ser sacerdote porque una sorpresiva enfermedad tronchó su vida apenas comenzaba a vivir.

-Papá, lléveme a estudiar a la ciudad; así, cuando llegue a grande, podré defender a nuestra pobre gente.
-Sí, m' hijo -murmuró su padre, el cacique Manuel Namuncurá, ahogada la voz en la garganta.- Tengo muchos amigos en Buenos Aires, y haré lo posible para recomendarte a ellos. Mucho costará esta separación; pero no dirás que tu padre no secundó tus designios. Dios ha de querer que un día seas un hombre útil.

Sus hermanitos aplaudieron el proyecto pero la mamá, Rosario Burgos, cautiva chilena, prorrumpió en amargo llanto. Y así, una fría mañana de invierno, padre, hijo y un intérprete atravesaron la pampa que va del río Negro al Colorado; y en Fortín Uno -punta de rieles del ferrocarril en construcción- emprendieron el viaje a Buenos Aires. Era el año 1897 y Ceferino acababa de cumplir 11 años de edad.
Los indios que ya vivían en la Capital se enteraron de la próxima llegada del famoso cacique y el día que arribaron unos cincuenta aborígenes se congregaron en la estación Constitución. Llega el tren. Namuncurá baja con el pequeño Ceferino en medio de las ovaciones de sus paisanos y emocionado les presenta a su hijo, entusiasmados todos lo saludan y uno de ellos le pregunta a qué viene y Ceferino contesta:

-Vengo a estudiar, para bien de mi raza.
Oído lo cual, los indígenas lo aclaman, lo besan y lo abrazan conmovidos. Orgullosos se preguntan unos a otros:
-¿Qué llegará a ser este chico?...
Por lo visto, el angelical muchachito de las Pampas estaba destinado a ser alguien muy especial y venerado.

Una vez instalados en Buenos Aires, su padre fue recibido por el General Luis María Campos, su amigo y por entonces Ministro de Guerra y Marina.
A partir de ese momento, Ceferino ingresó en los talleres que la Armada tenía en la localidad de Tigre y permaneció allí por tres meses; posteriormente, sin embargo, le pidió a su padre que lo sacara porque no le gustaba ese ambiente ni esa profesión. Entonces, su padre, el ahora flamante Coronel Manuel Namuncurá recurrió a su amigo, el Dr. Luis Sáenz Peña, ex presidente argentino, quien recomendó a Ceferino a los Padres Salesianos. El 20 de septiembre de 1897 Ceferino fue inscrito como alumno estudiante interno. Paulatinamente, Ceferino se adaptó al ambiente, dedicándose al estudio, aprendió el idioma español y el catecismo. El 8 de septiembre de 1898 recibió la Primera Comunión y, un año más tarde, el 5 de noviembre de 1899, el Sacramento de la Confirmación en la Iglesia Parroquial de San Carlos de manos de Monseñor Gregorio Romero.
Una de las curiosidades en la vida de Ceferino Namuncurá es que él y Carlos Gardel, futuro actor y famoso intérprete de tangos, fueron amigos y alumnos internos del Colegio Salesiano Pío IX, donde ambos integraron el coro y cantaron juntos en la capilla y en actos culturales.

Ceferino y Monseñor Cagliero

Ceferino estaba muy feliz en este ambiente pero lamentablemente a principios de 1902, su salud se deterioró; por los estudios que le realizaron, se determinó que contrajo tuberculosis. Monseñor Juan Cagliero decidió trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que los aires nativos ayudaran a recuperar su salud. A comienzos de 1903, en el colegio "San Francisco de Sales" de Viedma, comenzó su estudio secundario como aspirante salesiano. El sacerdote médico Evasio Garrone, juntamente con el enfermero del hospital, el Beato Artémides Zatti, cuidaron de Ceferino.
El 19 de julio de 1904, con 17 años, Ceferino fue trasladado a Turín, Italia, por Monseñor Cagliero. Los salesianos pensaron que en ese lugar recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio. Una vez allá, estudió en el colegio salesiano de "Villa Sora", en Frascati, Roma.
En Turín, el Beato Miguel Rúa, el primer sucesor de San Juan Bosco, conversó varias veces por semana con Ceferino.
El 27 de septiembre de 1904, Ceferino visitó al papa San Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani, Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso y obsequió al Pontífice un quillango mapuche. A su vez, Pío X le obsequió la medalla destinada a los príncipes.

Ceferino Namuncurá, Lirio de las Pampas

En marzo de 1905, la tuberculosis volvió a afectar la salud de Ceferino. Fue internado en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, donde fue atendido por el Dr. José Lapponi, médico personal de los papas León XIII y Pío X pero ya no había nada que hacer, el 11 de mayo de ese mismo año, a los 18 años de edad, Ceferino Namuncurá murió acompañado por Monseñor Cagliero. Según la mayor parte de sus biógrafos sus últimas palabras fueron: "¡Bendito sea Dios y María Santísima! Basta que pueda salvar mi alma; y en lo demás hágase la santa voluntad de Dios".
Fue enterrado al día siguiente de su fallecimiento en el cementerio popular de Roma, en Campoverano, con la presencia de pocos salesianos y compañeros de estudio bajo el amparo de una cruz de madera con su nombre. En 1924, los restos de Ceferino Namuncurá fueron repatriados por orden del presidente Marcelo T. de Alvear y llevados a la capilla reconstruida del antiguo Fortín Mercedes.
En 1930, el sacerdote Luis J. Pedemonte comenzó a propagar las virtudes excepcionales y la devoción al "indiecito santo" con lo cual recogió y publicó testimonios de gracias recibidas por aquellos que le rezaban y lo conocieron. También publicó las cartas de Ceferino, documentos que sirvieron para conocer el espíritu de este joven milagroso y admirable.
El 2 de mayo de 1944, se inicia la Causa de Beatificación y el 3 de marzo de 1957 el papa Pío XII aprobó la introducción de la Causa de Beatificación de Ceferino Namuncurá. Quince años más tarde, el 22 de junio de 1972, el papa Pablo VI lo declaró venerable, transformándose en el primer argentino que llegó a esa altura de santidad. La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados del siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los años '60, ya era muy común encontrar estampitas dedicadas a San Ceferino en plena Ciudad de Buenos Aires.
En 1992 sus restos fueron trasladados a una sala contigua del Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes, por razones de mayor seguridad. El 7 de julio de 2007, el papa Benedicto XVI firmó el decreto que declaraba a Ceferino Namuncurá como beato.
El 11 de noviembre de 2007, el enviado papal, el cardenal Tarcisio Bertone, proclamó beato a nuestro querido Lirio de las Pampas, ante más de 100.000 personas en una ceremonia de beatificación en Chimpay, Río Negro, ciudad natal del joven salesiano.
En 2009, sus familiares trasladaron sus cenizas a la Comunidad de San Ignacio, a 60 kilómetros de Junín de los Andes, Provincia de Neuquén, bajo el rito pagano mapuche y próximamente se harán exámenes para aprobar la canonización del -por ahora- beato Ceferino Namuncurá.