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| Entrada de Castro en La Habana, con Cienfuegos y el Che |
A mediados del siglo XX, en el marco de la tradicional alternancia entre períodos de dictadura y períodos de aparente formalidad democrática, América Latina comenzó a limpiarse de "dictadores": en Venezuela, en 1958, cayó el general Marcos Pérez Jiménez; en la República Dominicana, en 1961, la saga de los Trujillo llegó a su fin; en Nicaragua, la familia Somoza comenzó a ser acosada por la insurgencia sandinista. Cuando en 1959, Fidel Castro y sus guerrilleros entraron en La Habana y el general Fulgencio Batista abandonó precipitadamente Cuba, la opinión pública creyó que era un episodio más del recambio entre militares y civiles. Ni los mismos estadounidenses sospecharon que se iniciaba un capítulo inédito en la historia de América Latina.
Tras su independencia de España, Cuba quedó sometida a la hegemonía de Estados Unidos. Como los cubanos decían, la isla no era más que un "garito" destinado a satisfacer los fines de semana el consumo de juego y prostitución de los acaudalados norteamericanos. Todo lo demás era el monocultivo de azúcar, cuyos precios internacionales también estaban controlados por monopolios estadounidenses.
En 1933, el entonces sargento Fulgencio Batista se convirtió en el administrador de estos oscuros intereses. El golpe de Estado que lo catapultó al poder le permitió mantenerse como el hombre fuerte de la isla, que reprimió cualquier oposición.
El 26 de julio de 1953, un grupo de revolucionarios, convencidos de que la vía democrática estaba agotada, optó por la insurrección armada e intentó asaltar el cuartel de Moncada, con la idea de que el pueblo se sumaría con un alzamiento generalizado. La acción, encabezada por el joven abogado Fidel Castro Ruz, fracasó, y los revolucionarios fueron encarcelados.
Amnistiado en 1955, Castro se exilió en México, donde creó, junto con su hermano Raúl y otros perseguidos políticos cubanos, el Movimiento 26 de Julio, en conmemoración del frustrado asalto al cuartel de Moncada. Pronto se le unió un joven médico argentino, Ernesto Guevara Lynch, que en un recorrido iniciático por América Latina había recalado en Guatemala e intentado organizar la resistencia al golpe de Estado contra Jacobo Arbenz.
En 1956, con la idea de retomar la acción armada contra la dictadura de Fulgencio Batista, Castro, Guevara -que ya era llamado el Che por su condición de argentino- y unos 70 revolucionarios más, a bordo del barco Granma, abandonaron México y desembarcaron en la isla. En el primer combate con el ejército de Batista, librado en el caserío de El Pío, sólo quedaron con vida 12 rebeldes, que lograron romper el cerco e internarse en Sierra Maestra, desde donde continuaron la lucha guerrillera.
La población campesina se fue sumando a la guerrilla y los dirigentes revolucionarios adoptaron los problemas centrales de la isla, desde el régimen latifundista de propiedad agraria hasta la corrupta dependencia política, militar y económica de Estados Unidos.
A fines de 1958, la fuerza guerrillera era ya un verdadero ejército, cuya dirigencia había madurado militar y políticamente. Batista huyó del país y Castro entró en La Habana en enero de 1959.
Aunque se formó un gobierno provisional, presidido por Manuel Urrutia, el conflicto estaba planteado. Por un lado, los partidos políticos tradicionales sólo aspiraban a la restauración de las formas democráticas; por el otro, los revolucionarios pretendían imponer un cambio profundo en la sociedad cubana.
Tras la ejecución de numerosos seguidores de Batista, el ministro Miró Cardona dimitió, y Fidel Castro asumió la presidencia de gobierno. Se expropiaron latifundios, muchos de propiedad estadounidense, se inició la reforma agraria y Urrutia fue reemplazado por Osvaldo Dorticós, vinculado al Movimiento 26 de Julio.
Al ver afectados sus intereses, Estados Unidos dejó de comprar el azúcar cubano.
En respuesta, el gobierno nacionalizó las empresas estadounidenses, rompió relaciones con Washington y ofreció el azúcar a otros países, entre ellos a la Unión Soviética.
Pero la presión de Washington no cesó. Después de que en 1961 un desembarco contrarrevolucionario armado por Estados Unidos fuera derrotado en Bahía Cochinos, los estadounidenses lograron expulsar a Cuba de la OEA al año siguiente.
Castro proclamó la República Democrática y Socialista de Cuba y se alió a la Unión Soviética. Ante la presencia de misiles soviéticos en la isla, John Fitzgerald Kennedy decretó el bloqueo de Cuba. La URSS aceptó retirar los misiles, pero a cambio del compromiso estadounidense de no atacar a Cuba. En 1965 se creó el Partido Comunista Cubano, de orientación marxista-leninista y, desde ese momento, como parte del bloque socialista, Cuba cumplió un importante rol en las luchas revolucionarias de diversos rincones del mundo.
Ernesto Che Guevara
(1928-1967)
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| "Guerrillero Heroico" |
Médico, escritor, deportista, viajero, revolucionario, militar, funcionario, político, diplomático y hasta fotógrafo, el Che Guevara nació en la ciudad de Rosario (Argentina) y es uno de los personajes más célebres y fascinantes del siglo XX. Tuvo una participación decisiva en la revolución cubana, como comandante guerrillero y, luego, como ministro de Industria en el gobierno instaurado por Fidel Castro. Fueron muy pocos años, menos de ocho pero qué intensos. Desde su entrada triunfal en La Habana el 4 de enero de 1959, hasta su partida hacia la campaña boliviana en la que encontraría la muerte, a fines de 1966, el Che desarrolló una actividad frenética como polifuncionario de la revolución, trabajador voluntario en decenas de tareas rurales e industriales, representante del gobierno para las relaciones exteriores o incluso teórico de la práctica marxista.
Pero Guevara prefería la acción militar a los cargos burocráticos y, como siempre, salió en busca de su destino, cree que es tiempo de internacionalizar la revolución. Para eso renuncia a todos sus cargos en Cuba; al despedirse de Fidel Castro escribe un renglón que viajará en el tiempo: "Hasta la victoria, siempre".
Primero en África y luego en Bolivia, reemprendió la lucha por la revolución. Pero le falló la colaboración de diversos grupos que previamente se habían comprometido a apoyarlo y en la selva boliviana es herido en un combate contra los comandos contraguerrilleros entrenados en EE.UU.
Los cazadores ya huelen sus pasos. Asmático, el Che siente la falta de aire, los militares se envalentonan. Hambreado y cansado, el ejército y la CIA lo capturan. Consultan qué hacer, la decisión está tomada. Un agente de la CIA selecciona a tres soldados para asesinar al Che. Mario Reque Terán será quien lo haga y muy nervioso entra al aula de la escuelita de La Higuera donde la víctima está alojada. Hace poner de pie a Guevara, quien como últimas palabras le dice: "Póngase sereno, usted va a matar a un hombre". Son las 13.10 horas del 9 de octubre de 1967, entra en la historia el héroe indiscutible de la revolución cubana.