lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween y las Calabazas Embrujadas


Esta noche fantasmitas, brujas, esqueletos, zombies y vampiros poblarán varios puntos de las ciudades de Estados Unidos y otros países. Será imposible no asustarse ante la aparición repentina de esos pequeños monstruitos que saltarán y corretearán por todas partes al grito de "truco o trato!" Pero, ¿por qué tanto terror?  Es Halloween, esa época del año cuando brujas, hadas y duendes están especialmente activos.


Celebración típica de países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido, en los '90 y globalización mediante, también se ganó un lugar en nuestras costumbres aunque puede resultar algo extraña todavía.
La historia cuenta que el origen de la fiesta de Halloween se remonta a la época de los celtas, quienes habitaron las Islas Británicas, el norte de Francia y parte de España hace unos 2.500 años.
Este antiguo pueblo hacia el final de Octubre solía celebrar Samhain (final del verano), era una gran fiesta para conmemorar el fin de la cosecha, para ellos el cambio de estaciones y las cosechas adquirían un significado mágico. Estaba a punto de comenzar la "estación oscura".
Todo eso sucedía la noche del 31 de Octubre, fecha en que la frontera entre los vivos y los muertos se difuminaba; los espíritus podían salir de los cementerios para apoderarse de los cuerpos de los vivos y, hambrientos como estarían, también les podrían pedir comida. Si no se la daban, serían maldecidos. Para complacerlos y evitar el terrible conjuro, se dejaban alimentos fuera de las casas, (de ahí el famoso "Truco o Trato!" que hoy en día dicen los chicos cuando van de casa en casa pidiendo golosinas).
Enigmáticos druidas se vestían de una manera especial creyendo que así facilitarían la conexión entre este mundo y el del Más Allá. Practicaban una gran ceremonia -sacrificios de animales incluidos- con el fin de ahuyentar a los espíritus malignos y se encendían hogueras, se ensuciaban las casas y se las decoraba con calaveras y otros elementos macabros.
Hacia el 43 d.C. los romanos invadieron territorio celta, las culturas comenzaron a fusionarse y dieron paso a festivales de origen romano que se combinaron con Samhain. Sin embargo, con la llegada del cristianismo, estas celebraciones no fueron bien vistas por los sacerdotes y entonces las convirtieron al catolicismo instituyendo el 1° de Noviembre como el Día de Todos los Santos, que en Inglaterra se llamó "All Hallows' Day" y la noche previa "All Hallows' Even", lo que, por uso y abuso de la lengua, derivó en "Halloween".
Por lo que este festejo demuestra de manera perfecta cómo superstición y creencias religiosas entrelazadas pueden dar origen a celebraciones paganas y cristianas fascinantes.
Hacia mediados del siglo XIX, los inmigrantes llevaron la tradición a Estados Unidos; los irlandeses acarrearon además la leyenda de Jack O'Lantern, un malvado bandolero a quien se le había prohibido la entrada al Cielo y al Infierno aunque, sin embargo, el diablo lo proveyó de una especie de linterna (un nabo con una vela adentro) para que pudiera encontrar su camino hasta el día del Juicio Final. Con el tiempo se optó por la más práctica calabaza ahuecada como ocurrente símbolo entre macabro y risueño para ambientar la espeluznante y misteriosa Noche de Brujas, una divertida celebración con una pizca de locura y tradición. Buuuh...

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ni Siquiera el Sol Brilla Más que Doris Day

Luminosa Doris

Su eterna sonrisa lo ilumina todo. De imagen sana y vivaz, Doris Day representó la quintaesencia de la chica norteamericana y sigue siendo venerada por sus seguidores que todavía más la aman por ser una gran defensora del bienestar animal.


Plena de dones, fue una de las actrices más prolíficas entre las décadas del '50 y '60. Era capaz de cantar, bailar y rodar tanto comedia como papeles dramáticos.
Con su límpida voz interpretó los temas más conocidos de la época del Hollywood dorado. Mamá siempre escuchaba sus canciones; hoy recuerdo con emoción la nostálgica "Autumn Leaves", una historia de tristeza y añoranza.


"The falling leaves drift by the window
The autumn leaves of red and gold
I see your lips, the summer kisses
The sun-burned hands I used to hold.

Since you went away the days grow long
And soon I'll hear old winter's song
But I miss you most of all my darling
When autumn leaves begin to fall".

Definitivamente Doris me trae buenos recuerdos. Es una gran dama y una de las reinas del Cine de Oro, la mayoría de las actrices de hoy en día desearía tener un mínimo de la gracia de esta mujer. Ella representa un estilo de vida donde predominaba el buen gusto, la cortesía y la elegancia por eso cuando quiero evadirme del desangelado cine de hoy me sumerjo en estas historias que son agradables, divertidas y tienen romanticismo y fantasía.


Cuenta en su haber 39 películas y grabó unos 45 álbumes pero es recordada como la encarnación de la felicidad romántica al formar junto a Rock Hudson un dúo romántico en tres comedias, "Confidencias de medianoche","Pijama para dos" y "No me mandes flores" que tuvieron gran éxito por la química que había entre ellos.


Otra de mis películas favoritas es "Calamity Jane", una comedia western musical donde se la ve adorable interpretando a la legendaria heroína del Salvaje Oeste, Martha Jane Canary-Burke. Realizó un trabajo extraordinario, creo que nadie lo hubiera hecho mejor.


Volver a ver sus películas de vez en cuando me permite reconstruir un espíritu que parece faltar hoy, es como si hiciera una especie de viaje de regreso a una época, pero más que nada a una manera de ver la vida. Doris me transmite una edificante y positiva visión del mundo.


La actriz está muy orgullosa de la herencia que ha dejado atrás. "Me gustó mucho hacer esas películas y creo que son mejores que algunas de las que están haciendo hoy en día. Me gusta la alegría, quiero ser feliz y hacer reír a la gente, eso es todo lo que quiero: hacer felices a los demás". Misión cumplida, Doris.

domingo, 23 de octubre de 2011

Premio "Yo Respeto la Vida Animal"

Premio "Yo Respeto la Vida Animal"

Este nuevo regalo me acercó a un lejano recuerdo...
Hace mucho tiempo, una hermosa sorpresa me esperaba en casa. Un invernal día de sol pleno llegué del jardín de infantes y me encontré con un gatito tomando leche en la cocina. Me alegré tanto al verlo que lo tenía a upa todo el tiempo, le daba la mamadera con un frasquito gotero y hasta quería llevarlo a la escuela.
De esa manera, a mis cuatro años empezó el sentimiento de eterna fascinación hacia los mininos. Pero sospecho que él me odiaba, sí. Es que yo le hacía cosquillas y él corría a esconderse bajo el sofá, le ponía moños con campanita y él se los quería arrancar, le hacía tortitas de cumpleaños que nunca comió y le preparaba casitas que jamás usó. Sí, el michifuz debía odiarme. Pero con el tiempo, el amoroso me seguía a todas partes y me esperaba sentadito en la puerta esperando que yo volviera del colegio saludándome con vivos maullidos. Tan dulce era!
Todos los animales me gustan mucho pero creo, el romance con los gatitos nunca terminará porque su personalidad me es muy grata.
Mi actual ronroneante patitas de seda, el Señor Raúl, sabe lo que quiere y lo hace con porte señorial, está convencido de que es un puma. Pero luego de vivir sus aventuras y resolver algún enigma, regresa, me clava sus ojos de oro, apoya su manito sobre el teclado o el papel y con su adorable cara redondita me avisa que ya está listo para jugar.


Por supuesto, amo y respeto a todos los animales y jamás se me ocurriría maltratarlos.
Agradezco a Luján Fraix, Princesa de las Letras, por este manifiesto que me permitió abrir la puerta a tan tierno tema.