domingo, 5 de diciembre de 2010

Carlos Eduardo Robledo Puch, Angel de la Muerte

Carlos Eduardo Robledo Puch

El apodado Angel de la Muerte nació en Buenos Aires el 22 de enero de 1952 y ni siquiera había cumplido la mayoría de edad cuando ya era el mayor criminal múltiple de la Argentina. Niño bien y precoz criminal, fue condenado por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, diecisiete robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos raptos y dos hurtos. Todos hechos realizados en el término de un año y por los que nunca mostró arrepentimiento. Se trata de la persona con más delitos graves imputados en el país y está detenido desde 1972, cuando apenas contaba con 20 años.
Pero esta vez la historia no nos remite a un origen carenciado ni mucho menos, el joven Robledo Puch era el único hijo de una familia acomodada de zona norte y no tenía ningún tipo de carencia, ni moral, ni afectiva ni económica. Se dice que era inteligente pero muy rebelde y no le gustaba el estudio, aunque sus padres soñaban con que fuera ingeniero. Sin embargo él sentía que en su vida hacía falta acción y diversión. En eso estaba, cuando un día, el niño de los rizos de oro -aburrido- se robó una moto. Sus padres hicieron de todo para disciplinarlo, lo mandaron a la Escuela de Artes y Oficios José Manuel Estrada, en Los Hornos, cerca de La Plata, lo inscribieron en diferentes colegios pero de todos lados lo expulsaban.
Ya un poco más adelante, Carlos conoce a dos jóvenes con los que comparte la pasión por las motos y los coches. Uno se llama Jorge Ibáñez, es un rosarino dos años más chico pero con más experiencia que Robledo Puch: roba desde los diez años. El otro es Héctor Somoza, modesto hijo de un panadero de Villa Adelina, vecino de los Robledo Puch. Pero Ibáñez y Somoza no se llevan bien. Entonces, Carlos Eduardo tiene que elegir y se queda con Ibáñez.
En septiembre de 1970, Ibáñez y Robledo Puch roban la joyería de Rachmil Israel Isaac Klinger, en Olivos. Sacan 100.000 pesos. Luego asaltan un taller de caños de escape, a pocas cuadras de la joyería, de donde se llevan 110.000 pesos.
En enero de 1971 entran en una casa que vende motos en San Fernando y roban una vieja Guzzi roja de los años cincuenta y una Gilera 150 más nueva. En un cajón, el joven de bucles dorados descubre un arma que le encantó: una pistola Ruby calibre 32.
El 15 de marzo de 1971 dos hombres dormitan a la madrugada en dos catres: son el dueño y el sereno del boliche Enamor, en Espora 3285, Olivos. Entran Ibáñez y Robledo Puch por una ventana trasera. Se llevan 350.000 pesos de la caja. Robledo Puch ve a los dos hombres dormidos y desenfunda su Ruby 32. Le pega un balazo en la cabeza a cada uno. Los serenos nunca se enteraron qué les pasó. Luego, detenido, dijo muy fría y cínicamente: "¿Qué querían, que los despertara?"


El 9 de mayo de 1971, a las cuatro de la madrugada, Robledo Puch e Ibáñez se descuelgan por un tragaluz y entran en un negocio que vende repuestos de automóviles Mercedes-Benz, en Vicente López. Robledo Puch se introduce en el dormitorio donde reposan una pareja y un bebé. Robledo Puch asesina al hombre y dispara contra la mujer. Ibáñez, a pesar de que la mujer está herida, intenta violarla. Ella sobrevivirá como testigo. Antes de huir con 400.000 pesos, Robledo Puch dispara a la cuna donde llora el bebé que salva la vida de milagro porque la bala sólo lo roza.
La noche del 24 de mayo Robledo Puch e Ibáñez entran en un supermercado Tanti, en Olivos, y asesinan al sereno. La policía todavía no había ligado estos crímenes entre sí y los cimientos de la sociedad se estremecían ante la brutalidad y la cantidad de delitos perpetrados.
El 13 de junio de 1971 Jorge Ibáñez entra en un garaje del barrio de Constitución. Son las once de la noche. Sin pronunciar palabra, mata de un tiro en la cabeza al cuidador. Ibáñez elige, de entre los coches que hay en el garaje, un Ford Fairlane y se retira tranquilamente, dirigiéndose hacia el norte de la ciudad. Pasa a buscar a su amigo y comienzan a deambular por Olivos. En la Avenida del Libertador al 3800, Ibáñez ve una mujer joven que sale de un boliche y le ordena a su compañero que la traiga. Robledo cumple la orden. Ibáñez le cede el volante a Robledo Puch, que a toda velocidad comienza a circular por la Avenida del Libertador. En el asiento trasero, Ibáñez viola a la chica.La dejan bajar en la ruta Panamericana. Pero mientras ella se aleja, Robledo Puch la acribilla con cinco tiros en la espalda.
Pocas noches después de matar a la adolescente, se toparon con otra muchacha que salía de Katoa, en Vicente López, donde el novio trabajaba de camarero. Quisieron subirla al coche. La muchacha se resistió tenazmente a la violación e Ibáñez desistió. La arrojaron del coche semidesnuda y cuando ella corría al borde de la Panamericana, Robledo Puch la mató a tiros.
El 5 de agosto, Robledo Puch e Ibáñez recorrían la avenida Cabildo en un Di Tella que era del padre de Carlos. Robledo Puch tuvo un descuido y se estrellaron contra otro coche. Ibáñez, que viajaba en el asiento del acompañante, murió en el acto. Robledo Puch -con frialdad absoluta- le sacó la cédula a Ibáñez, se bajó del coche y se retiró a pie. Pero hay quienes sospechan que en realidad se trató de un ajuste de cuentas.


Lo cierto es que la muerte de Ibáñez marcó una pausa en la actividad criminal de Robledo Puch: dejó de matar y retomó sus estudios. Su madre, contenta, le regaló un Dodge GTX cupé y su padre, feliz, lo llevó en viajes de negocios al Interior.
Pero volvió a las andanzas en noviembre de 1971 junto con su nuevo cómplice, Héctor Somoza.
El 15 de ese mismo mes asaltaron un supermercado en Boulogne, acribillando al sereno con una pistola Astra Cádiz calibre 32 que obtuvieron pocos días antes en el robo a una armería. El 17 de noviembre, irrumpieron en una concesionaria de autos y asesinaron al cuidador. Pasada una semana, fue el turno de otra concesionaria en Martínez, redujeron al sereno, le quitaron las llaves y robaron un millón de pesos. Robledo Puch lo remató de un disparo en la cabeza.
El 1° de febrero de 1972, Robledo Puch y Somoza ingresaron en una ferretería de Carupá. Asesinaron al vigilante e intentaron abrir con las llaves la caja de caudales. En una situación confusa donde aparentemente Robledo Puch se sobresaltó, asesinó de un disparo a Somoza. Y para dificultar la tarea de reconocimiento por parte de los investigadores policiales, tomó un soplete y quemó la cara del cadáver de Somoza. Luego de abrir la caja de caudales con el mismo soplete, recogió el botín y huyó del lugar. Después de tamaño raid delictivo, fue detenido el 3 de febrero de 1972 al encontrarse la cédula de identidad de Robledo Puch en el bolsillo del pantalón de Somoza, gran olvido que selló su carrera delictiva ya que llevó a la Policía a detenerlo.


Se registró el chalet de la familia y, escondido en un rincón del piano, encontraron el dinero de los robos, así como dos revólveres calibre 32 y cinco calibre 22.
Detenido, confesó todo con lujo de detalles, incluidos hechos que no estaban registrados.
El 7 de julio de 1972, mientras estaba detenido en espera de juicio en una dependencia especial del Penal de Olmos, en compañía de otro detenido, se fugó saltando por los techos. Estuvo en libertad durante 64 horas, pero lo detuvieron mientras deambulaba por las calles de Olivos, el escenario de sus crímenes.
Fue juzgado y condenado en 1980. Sus últimas palabras ante el tribunal de la Sala 1° de la Cámara de Apelaciones de San Isidro fueron "Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos".
Hoy en día permanece recluido en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica y su estado mental oscila "entre el delirio y la lucidez" según cuenta Rodolfo Palacios -periodista y autor de un libro sobre el famoso criminal-. Puch le ha dicho que quiere ser presentado como heredero de Perón y ver su vida en Hollywood protagonizada por Leonardo Di Caprio. Mientras tanto pasa sus días viendo televisión, le fascina la película "Alerta Máxima" de Steven Seagal, le gusta escuchar a los Redonditos de Ricota y hablar del Indio Solari pero nunca mostró interés por estudiar ni trabajar.
En 2001 tuvo un brote psicótico. Se disfrazó con unas antiparras y una capa y quemó un taller del penal asegurando ser Batman.
Es el preso más antiguo de las cárceles bonaerenses por su gran peligrosidad pero muchas veces al despedirse de Rodolfo Palacios le dijo: "Tené cuidado cuando salgas porque afuera es un infierno".

18 comentarios:

luther blues dijo...

Una figura excluyente del criminalismo nacional nos has acercado hoy blondie .La simple lectura de su prontuario ya mete miedo ,parece mentira que el celuloide no se acordace de el .
Tal ves hay alguien que no quiera que se lo endiose quizas ...
Un abrazo y buena semana

Patricia dijo...

escalofriante, Carolina!
te dejo un beso y un abrazo, me voy volando, qué miedo!!!
que pases una excelente semana!

Alejandro dijo...

Otra que Daniel el terrible!

Este pibe le mete un tiro en la frente al señor Wilson!

Mel Blanc dijo...

Siempre me impactó la historia de Robledo Puch, muy bien reseñada en este post. Y eso que no se menciona que actuara bajo el efecto de drogas, lo que lo convierte en una especie de purista. Besos!

Caro Pé dijo...

Conocía algo de este tipo, su historia y demás. Pero contás detalles escalofriantes, matar por matar.
Beso Caro.

Caro Pé dijo...

Eso era lo que sabía de el, que mataba por "gusto" nomás, una especie de sociópata no? o psicópata

Daniel dijo...

Lo parió! En realidad sus compañeros no tenían nada que envidarle.

"dejó de matar y retomó sus estudios. Su madre, contenta, le regaló un Dodge GTX cupé y su padre, feliz, lo llevó en viajes de negocios al Interior" ¿No son tiernos los padres?

Un beso

40añera dijo...

Un angelito el muchachito.
Terrible historia nena no la conocía
Besotes

Juca Pirama dijo...

Acho fascinante essa coisa de psicopatas, aqui no Brasil tem dois livros com as histórias de uma série de psicopatas, um para psicopatas internacionais e um para os brasileiros mesmo, da Illana Casoy.

A história desse hermano aí daria um bom filme eu acho...

FULL COLLECTIONS dijo...

Hola Carolina! Tremendo la historia de este monstruo, te cuento que este demonio era amigo de un vecino que vivía a la vuleta de Robledo Puch en la calle Borges y Domingo Faustino Sarmiento en Olivos. Me contó que cuando iba al instituto de ingles con unos de sus amigos del barrio, estaba el vigilante se subían a la moto y el vigilante le grito... che negrito quien es ese rubio, le respondió un amigo, tal es así que a Puch no le gustó como lo miró el vigilante. Y al día siguiente se enteraron de que Robledo lo asesino, y todo paso porque el vigilante percibía que Robledo Puch no era bueno mas bien temible y que era un chico raro.
Todavía me impacta desde aquel día que me lo contaron escalofriante.

Muy buena tu entrada!.

Besos
Susana

FULL COLLECTIONS dijo...

Hola Caro! Gracias por venir y por el mensaje!.
Si tal cual muy temible lo del caso de Robledo Puch
Justamente hablando de pruebas y sus confesiones acá te dejo un enlace muy interesante, que trata de un Médico Forense muy conocido en este país y que estuvo en el caso frente a frente.

Besos

Susana

Carmen dijo...

Ay, qué elemento el muchachito. Pertenecer a una familia acomodada no le privó de sus instintos, ¡qué terrible!

Interesante en cualquier caso esta historia querida Carolina.

Que tengas una feliz semana, besos!

Juca Pirama dijo...

Olhe isso meu anjo, acho que vai gostar: http://meditacaododia.blogspot.com/2010/12/quando-natureza-se-confunde-com-arte.html?sms_ss=facebook&at_xt=4cfd87fc04eff89c,0

Ira Buscacio dijo...

Carolina, amiga querida,

Que lamentável!

Belo rosto numa alma infernal.

Bjão e linda semana pra nós

FULL COLLECTIONS dijo...

Ops el enlace que me olvidaba ja!!
Acá trata bien el tema del caso Robledo Puch Muy interesante.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1240394

Cadinho RoCo dijo...

A perversidade não tem limites.
Cadinho RoCo

Ira Buscacio dijo...

Carolina, amiga querida,

Quero te desejar um grande fim de semana, com sua família, de mta paz.

Bjãooooooooo

Werner dijo...

Was für ein Mensch, wenn man ihn sich so ansieht kann man kaum glauben was für schreckliche Taten er vollbrachte.

Liebe Grüße Werner