 |
| "Primer Día de Gracias" |
En 1493, mientras ingleses y franceses navegaban en carácter exploratorio las costas de América del Norte buscando una ruta hacia Oriente, el papa Alejandro VI dictó la bula Inter caetera, mediante la cual acordó a España y Portugal el derecho a repartirse el nuevo continente. Con los tratados de Tordesillas y Zaragoza, esos dos países delimitaron sus respectivas áreas de influencia. Así, en América del Norte, los españoles conquistaron México, exploraron la Florida y llegaron hasta las praderas de Oklahoma y Kansas, pero ni ingleses ni franceses aceptaron esos acuerdos.
Los franceses ocuparon el valle de San Lorenzo, en lo que sería Canadá, y los ingleses, las costas de Virginia, en lo que se convertiría en Estados Unidos.
Jacques Cartier, el "Colón de Canadá", estableció en 1535, al fondo de la bahía de Gaspé, el primer asentamiento europeo en nombre del rey de Francia. El levantamiento de una cruz originó las primeras protestas de iroqueses.
Más tarde Samuel Champlain tomó posesión, en nombre de una firma privada francesa -la Compañía de Canadá y Acadia-, de los territorios de Acadia, Terranova y Nueva Francia y fundaba Port Royal y Quebec.
La inmigración aumentó de la mano de Colbert, ministro de Hacienda de
Luis XIV.
Si en 1663, la población canadiense ascendía 2.000 personas, para fines del siglo había aumentado a 12.000. El crecimiento demográfico permitió reemprender las exploraciones. Tomaron posesión del enorme territorio, que abarcaba desde Los Grandes Lagos hasta el Golfo de México y al que llamaron Luisiana en honor del Rey Sol.
El primer inglés que se instaló en América del Norte fue el pirata, político y escritor Walter Raleigh. Desembarcó en la isla Roanoke, actual Carolina del Norte. Allí fundó, en 1584, la "plantación" -un sistema de colonización, experimentado ya en Irlanda, que imponía a los nativos las leyes y costumbres inglesas, y transfería sus tierras a los colonos- de Virginia, bautizada así en honor de Isabel I, la reina "virgen". Aunque fracasó, llevó a Inglaterra papas y tabaco. Los indígenas le enseñaron a fumar en pipa.
Christopher Newport arribó luego en 1607 con cien colonos y fundó Jamestown, el primer asentamiento inglés permanente en el Nuevo Mundo. A pesar de la hostilidad de las tribus powhatan la colonia logró mantenerse y crecer gracias al cultivo del tabaco.
A partir de 1620, los puritanos, que huían de la persecución religiosa en Inglaterra -los "padres peregrinos" del MayFlower-, se asentaron en Plymouth (Nueva Inglaterra) e inauguraron la llegada de otros disidentes a New Hampshire y Massachussets.
Los católicos fundaron Maryland y otros grupos no anglicanos Connecticut, Rhode Island, Carolina y Pensilvania.
Las colonias hispanas al norte del Río Bravo eran escasas y su estilo de explotación y dominio sólo pudo implantarse en contados casos en América del Norte. De hecho, la fundación de la ciudad de Santa Fe, en 1609, marcó el punto final de la penetración y colonización española en los territorios de Norteamérica porque, cuando a principios del siglo XVII, se fundaron las primeras colonias francesas, inglesas, holandesas y suecas, la estrella de España en Europa caminaba ya hacia su ocaso entonces el control allí fue escaso. Disminuyeron las exploraciones y se contentaron con las regiones densamente pobladas de América Central y del Sur pero en el sudoeste de Estados Unidos subsisten hasta la actualidad numerosas instituciones y costumbres españolas.
El modelo colonial desarrollado en Norteamérica estuvo determinado por el hecho de que los emigrantes europeos hallaron un extenso país, apto para la agricultura, la pesca y la caza y escasamente poblado por indígenas. Por eso pudieron abrirse paso con relativa facilidad, además los cuáqueros implementaron la tolerancia religiosa y mantuvieron buenas relaciones con los nativos.
Aunque inicialmente tuvieron un origen local, los enfrentamientos entre franceses e ingleses en el Nuevo Mundo pronto se convirtieron en una mera prolongación de los conflictos desatados por los intereses de sus soberanos en el Viejo Continente.
Desde su instalación los franceses dominaron el tráfico de pieles de la zona de Los Grandes Lagos. Sin embargo, ese monopolio sufrió un duro golpe cuando la inglesa Compañía de la Bahía de Hudson se instaló en ese golfo en 1670. La rivalidad derivó en conflicto abierto cuando en 1686 una expedición francesa saqueó los fuertes ingleses de la bahía.
Las alianzas de cada grupo con las tribus indias -los hurones apoyaron a Francia y los iroqueses a Inglaterra- ampliaron el conflicto que, atizado por las guerras en Europa, se prolongó a lo largo del siglo XVIII. Por otra parte, en 1675-1676, los nativos americanos sufrieron la primera pérdida importante de territorio cuando los ingleses aniquilaron la resistencia de los indígenas de Nueva Inglaterra.
Holandeses, suecos y alemanes también pugnaron por la colonización de América del Norte. Por ejemplo, fundaron Nueva Amsterdam en la isla de Manhattan cuyo nombre en la segunda guerra naval angloholandesa y habiendo ganado los ingleses fue cambiado a Nueva York.
Después de la independencia estadounidense, en 1776, se inició la expansión hacia el oeste, hasta entonces poblado por aborígenes. En 1818 se acordó con Gran Bretaña situar la frontera con Canadá. Como consecuencia de este proceso de colonización y de las guerras con México y España, además de las compras de territorios a otras naciones, se incorporaron a Estados Unidos Luisiana, Florida, California, Texas y otros Estados.
Las tierras del Oeste parecían no tener fin. Durante el siglo siguiente, la frontera se desplazó a través del continente hasta que los dominios estadounidenses se extendieron de un océaño a otro.
Los conflictos con los indígenas se resolvieron mediante la Ley de Traslado de Indios que otorgaba al presidente de EE.UU. poder para enviar a las tribus al "Territorio Indio" (hoy Oklahoma). Los cherokees fueron los primeros en ser expulsados de Georgia a raíz del descubrimiento de oro. En este pasaje conocido como "Ruta de las Lágrimas" murieron 4.000 personas debido a las enfermedades contraídas en campos de deportación. Mientras, en 1848, miles de buscadores de oro, aventureros y familias enteras llegaban a California por tierra y mar. Tres años después la apertura de la Ruta de Oregon, la Ley de Residencia, la finalización de una línea férrea transcontinental en 1869 y de otras tres en 1883 resultaron decisivas. El ferrocarril traía nuevos colonos, los campesinos podían transportar sus granos y sus reses y eliminados los indios sioux en Wounded Knee, el 29 de noviembre de 1890, por fin, Estados Unidos superó todos los obstáculos para su ocupación de América del Norte.